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Taiwán resiste frente a China

El estrecho de Taiwán volvió a ocupar el centro de la agenda internacional. La reciente advertencia formulada por Xi Jinping al presidente Donald Trump sobre Taiwán, la isla independiente y demo...

El estrecho de Taiwán volvió a ocupar el centro de la agenda internacional. La reciente advertencia formulada por Xi Jinping al presidente Donald Trump sobre Taiwán, la isla independiente y democrática reclamada por China, y la respuesta ambivalente del presidente estadounidense han reavivado el análisis sobre el equilibrio geopolítico en Asia.

El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, defendió el vínculo militar con Estados Unidos y aseguró que la isla “no será sacrificada ni objeto de intercambio”, después de que el presidente Trump pusiera en duda la continuidad de nuevas ventas de armas y describiera a Taiwán como una “ficha de negociación”.

El motivo de fondo excede la disputa territorial: la isla es un actor clave para el funcionamiento de la economía y la salud global. En materia tecnológica, Taiwán concentra más del 60% de la fabricación mundial de semiconductores de última generación a través de la compañía Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC). Esa empresa produce los microchips que usan Apple, Nvidia, AMD y la industria automotriz. Sin esa producción, se detienen servidores, equipos médicos, teléfonos y sistemas de inteligencia artificial. El antecedente de la escasez de chips tras la pandemia mostró cómo una falla en esa cadena paraliza industrias enteras en Europa y América.

En una apuesta por ampliar un sector que actualmente fabrica unas 15.000 unidades mensuales y que el gobierno quiere convertir en un nodo asiático de la cadena de suministro, Taiwán prevé que su industria de drones alcance una capacidad de 100.000 unidades al mes hacia 2030 y que exporte la mitad de esa producción.

El otro pilar es la salud. Taiwán mantiene un sistema de cobertura universal reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su eficiencia y respuesta rápida a crisis sanitarias.

Durante el COVID-19 logró una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo y exportó equipos, tests y conocimiento a decenas de países. Sus laboratorios y empresas biotecnológicas también desarrollan fármacos y dispositivos médicos que dependen de los mismos chips que se fabrican en la isla.

El problema surge con el aumento de la presión militar, económica y diplomática de China para modificar el statu quo vigente desde hace décadas. Ese equilibrio ha permitido a Taiwán desarrollar su industria y su sistema sanitario sin interrupciones, beneficiando a todo el comercio internacional. La prioridad no es solo la cuestión de soberanía, sino evitar una crisis de abastecimiento tecnológico y sanitario a escala global.

La tensión en el estrecho de Taiwán refleja dos modelos políticos irreconciliables. Mientras China se sostiene sobre un sistema de partido único con control centralizado sobre la economía y la vida pública en manos del Estado, Taiwán consolidó una democracia liberal con elecciones competitivas, libertad de prensa y alternancia de poder. Esa diferencia ideológica explica por qué para Pekín la isla es una “provincia rebelde” que debe reunificarse, y para Taipéi es la base de un orden político incompatible con el autoritarismo continental.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/taiwan-resiste-frente-a-china-nid18062026/

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