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Una planta baja en pleno Recoleta que es casi una casa con jardín y pileta

Cuando los dueños de casa contactaron por primera vez a Victoria Romano y Sofía Cal, del Estudio Romano Cal, acababan de comprar una planta baja en Recoleta, que se había renovado para vender. ...

Cuando los dueños de casa contactaron por primera vez a Victoria Romano y Sofía Cal, del Estudio Romano Cal, acababan de comprar una planta baja en Recoleta, que se había renovado para vender. “Habían tenido a su primer hijo, pero con una vida social muy activa. Así que querían hacer un gran quincho con parrilla para poder invitar amigos”, recuerdan ellas.

Y aunque gran parte de sus familias viviera en las afueras de la ciudad, estaban decididos a quedarse en Recoleta. Buscando el difícil equilibrio entre ese deseo y la necesidad del tan preciado “afuera” que los hijos traen, llegaron a esta propiedad con un fondo completamente abandonado.

“El living comedor tenía una forma difícil: una suerte de pasillo con una parte más ancha con un ventanal a un patio. Para amplificar la luz y el verde, replicamos su diseño con unos espejos y transformamos ese sector en un falso bow window”.

En tramos

Ese quincho fue el inicio de un recorrido que en los siguientes ocho años lo atravesó todo. “Fue un trabajo en tramos que se hizo aprovechando las vacaciones y momentos en que podían dejar la casa”, explican las arquitectas.

Lejos de los cambios impulsados por una necesidad extrema, el motor fueron las ganas de sacar partido al máximo y ajustarlo a una familia en crecimiento. Así, un living comedor estrecho se sectorizó y ganó luz y funcionalidad; un patio descuidado se convirtió en un jardín con quincho, living exterior y pileta; y la cocina (ya renovada) se amplió, mientras que los cuartos de los chicos se reorganizaron.

El living comedor se distribuyó con inteligencia: junto a los ventanales se ubicaron el living y el comedor, mientras que la parte ciega del centro se aprovechó como espacio para ver televisión.

Uno de los grandes hallazgos de la obra fue que, sobre un cielo raso del living comedor, había un metro más hasta el techo. “En un ambiente angosto como este, ganar en altura sumó mucho aire y amplitud”.

“A los dueños les gusta mucho invitar amigos y organizar catas. De ahí que, cuando diseñamos el mueble, propusimos una cava frente al sector del comedor”, explican las arquitectas.

Menos dosmilero

Aunque la cocina había sido reciclada hacía relativamente poco, tenía todavía un espacio de mejora. La propuesta de la dupla fue sencilla: cambiar las tapas de los muebles y ganar metros de despensa en lo que era el baño de servicio y lavadero original.

“Para la cocina, querían este estilo campo. De ahí, el diseño de las alacenas con tiradores y alambre tejido”, detallan las arquitectas. El clásico diseño de revestimientos ‘Subway’ (que ya pasó su momento de gloria) se reinterpretó en la combinación con la melamina verde.

“El cuarto de servicio –que funcionaba como depósito– se convirtió en lavadero. Como tenía techos muy altos, en la parte de arriba se hizo una baulera”.

Repensar los espacios

“Los espacios de los chicos son muy chiquitos y además ellos duermen juntos; por eso, en su cuarto original, solo entraban las camas y una mesa de luz. Al ubicarlas en L ganamos mucho espacio al centro”, aseguran.

Aunque los cuartos no son grandes, la decisión fue dejar uno como playroom. “Con el tiempo, lo que al principio se usaba como espacio de juego empezó a tener otras funciones, más de escritorio o cuarto de invitados”.

Casa a medida

Cada metro cuadrado se repensó buscando que –aunque está ubicado a pasos del emblemático cementerio y el shopping– el lugar se convirtiera en una casa. “Por supuesto que ningún patio puede reemplazar el parque de un club, pero lograron un buen punto medio entre un departamento y una casa con jardín. Ahí, uno se olvida por completo dónde está: solo se escuchan los pájaros”.

“Los dueños de casa querían una pileta, pero eran conscientes de que el espacio era poco. Entonces, después de darle varias vueltas al tema, terminamos eligiendo este modelo, más acotado, que incluso dejó lugar para un living”.

El quincho fue la primera reforma que hicieron, hace ya ocho años. Equipado con parrilla y una gran mesa, resulta el espacio ideal para recibir amigos y familia.

Como toda planta baja, el patio tiene sus momentos de más y menos luz. Siguiendo justamente ese movimiento se decidió dónde ubicar la pileta.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/una-planta-baja-en-pleno-recoleta-que-es-casi-una-casa-con-jardin-y-pileta-nid20092026/

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