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Una “pescadería de experiencias” en el corazón de Villa Ortúzar

Terminaba la década del 90 y un colectivo de diseño gráfico llamado DOMA intervenía las calles porteñas y ganaba premios en todo el mundo, mordiéndole la cola al “arte serio” y sus solemn...

Terminaba la década del 90 y un colectivo de diseño gráfico llamado DOMA intervenía las calles porteñas y ganaba premios en todo el mundo, mordiéndole la cola al “arte serio” y sus solemnidades. Uno de los creadores de ese movimiento, Mariano Barbieri, hoy se dedica a vender pescado fresco en Villa Ortúzar. ¿Cómo se dio el arco de transformación del personaje? Asociado a un papá de la escuela de su hijo, este año abrieron Hay Pezca, un local a la medida de sus pasiones; a saber: el trabajo autogestivo, el diseño y el amor por cocinar y conectar gente. Esta es la historia de cómo buscan convertir una pescadería de barrio en una comunidad de experiencias.

Durante una década, Mariano fue docente de Tipografía y Morfología en la FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA). En 1998, con un grupo de amigos –Julián Manzelli, Matías Vigliano y Orilo Blandini –, fundaron DOMA, ese colectivo artístico que aún hoy se recuerda como totalmente disruptivo para la época.

Su corto de animación experimental Tema composición La Vaca (uno de los hitos de DOMA junto a “El coloso”, un robot antena que montaron en Tecnópolis) les permitió acceder a la galería Ruth Benzacar, exponer en museos y participar en festivales de arte y diseño.

Entre 2008 y 2011, además, gestionaron su propia galería en Palermo, “Turbo”, que tuvo una muestra de León Ferrari, llamada Juguetes.

Amor por la cacerola

Por todo eso, previo a abrir la pescadería, Mariano estuvo varios años trabajando como director asociado en el estudio de animación y diseño Superestudio, creando la imagen de los canales Nickelodeon, ESPN y TNT, entre otros. Y en paralelo, iba despuntando vicios varios, de los buenos: amaba cocinar y se la pasaba haciendo talleres de gastronomía y música. Tenía una afición particular: le gustaba cocinar para grupos grandes de familias y amigos. En el colegio de su hijo conoció a otro papá del grado, Sebastián Serpicelli. Se hicieron amigos desde el vamos: en plena pandemia, preparaban cacerolas invernales con guiso de lentejas que repartían con sus hijos por el barrio.

El año pasado, Sebastián, que viene de una familia con trayectoria en el rubro de la pescadería, le propuso abrir un comercio en Ortúzar. Así fue como reformaron un local sobre Álvarez Thomas, con la idea de que fuera una pescadería, pero que también tuviera una cocina abierta para que la gente se acercara a preguntar y a charlar con Dani, el jefe de cocina.

“Lo que buscamos es una conexión –comenta hoy Mariano–. El otro día, una vecina nos transmitió una receta paraguaya para preparar pescado, una sopa tradicional de la gastronomía guaraní que se llama Pira Caldo; quedamos fascinados”.

El emprendedor cuenta que preparan desde sushi (los jueves) hasta cebiche, Gefilte fish, pastas rellenas (los viernes) y, los sábados, paella y fideuá. También hacen degustaciones improvisadas cada tanto.

–¿En Hay Pezca quisieron cruzar distintos mundos aplicados a la venta de pescado fresco?

–La idea principal de tener una pescadería, que es a la vez una rotisería con cocina abierta, era cruzar gente. Se trata de un rasgo colaborativo y es la parte de la gastronomía que más disfruto: lo cotidiano, charlar, contarse recetas. Ansiamos generar una identidad y un espacio de encuentro entre los vecinos, tratando de meternos en el barrio con respeto.

–¿Qué te gustaba tanto de cocinar que te hizo abrir un comercio gastronómico?

–Cocinar siempre fue un placer para mí. Me gustaba todo lo vinculado a preparar guisos, arroces, risotos, paellas. Platos que juntan mucha gente. Íntimamente sabía que en algún momento podía darse algo vinculado a eso. Con el tiempo fui “juntando experiencias”, estudiando de todo, música, gastronomía, haciendo talleres… Todo me fue llevando hasta acá.

–¿Por qué una pescadería?

–Me lo propuso Sebastián, mi amigo y socio. Su familia tiene una tradición de cuatro décadas en pescadería y rotisería en Cipolletti, donde tienen un local. Tuvimos una conexión inmediata, entendíamos que esto podía ser un local gastronómico.

–Está muy de moda esto de “generar experiencias”. ¿Qué vuelta le encontraron ustedes en relación con un rubro tan particular como la pescadería?

–Te diría que generar experiencias es una bandera, por eso creamos Alga, un espacio en el fondo del local que sirve para dar talleres y hacer cenas privadas. En Alga, la gente aprende a cocinar y terminamos comiendo todos juntos, con algún músico invitado. Hasta ahora han pasado bandoneonistas y cantantes increíbles. A estos ciclos de talleres y música los llamamos Alga viva.

–En un país que ama la carne, ¿no se buscaron una figurita difícil con una pescadería?

–Es cierto que no tenemos tanta cultura de comer pescado, aun viviendo en un país que tiene una riqueza enorme en su mar. Es verdad también que los argentinos somos de la carne, pero quizás por eso le encontramos la vuelta al pescado potenciando las tradiciones que tiene cada colectividad para prepararlo, desde la paella (la empezó haciendo la suegra de Sebastián) hasta el cebiche o el sushi. Cuando creamos el proyecto se sumó una asesora gastronómica, Paula Danishewsky, que nos ayudó a desarrollar recetas y comidas en base a los productos que vendemos.

–Llama la atención en el local que hay una foto de Maradona pescando en un bote.

–Sí, nos la regaló enmarcada una pareja de vecinos que participó de uno de nuestros talleres. Según leí, Maradona iba bastante a Esquina, Corrientes, a pescar dorado. Sus padres eran de ahí.

–Y a vos, ¿te gusta pescar?

–Me gusta, sí. Fui a Entre Ríos cuando mi hijo tenía cinco o seis años. Entramos a un local de pesca para comprar una caña y el dueño me dio una mojarrera. Me dijo algo que no me olvido: “Tirá el anzuelo y, mientras esperan, charlen”. No sacamos nada, pero charlamos un montón.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sabado/una-pescaderia-de-experiencias-en-el-corazon-de-villa-ortuzar-nid05112026/

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