Una nueva amenaza a la libertad de prensa
En todo el mundo y en cualquier período de la historia, hacer periodismo tiene mucho de misión, una especie de sacerdocio movido por la convicción de que la información libre y confiable tiene ...
En todo el mundo y en cualquier período de la historia, hacer periodismo tiene mucho de misión, una especie de sacerdocio movido por la convicción de que la información libre y confiable tiene el poder de transformar positivamente a la sociedad, o al menos desacelerar los procesos de degradación civilizatoria. En América Latina, desde siempre ha sido necesaria mucha perseverancia, e incluso pizcas de heroísmo, para enfrentar amenazas e intimidaciones. Ahora, es preciso agregar a este caldo de desafíos dosis masivas de terquedad para asegurar el mantenimiento de la propia prensa como institución fundamental para las sociedades democráticas.
Día Mundial de las NoticiasLos balances de las entidades de defensa de la libertad de prensa son siempre aterradores cuando llegan al capítulo de América Latina. Hay dictaduras que figuran en los peores índices en cualquier ranking de persecución al periodismo libre, como Cuba y Nicaragua. Hay asesinatos recurrentes de periodistas, como en México, donde este año habían sido asesinados hasta el 15 de agosto siete profesionales de la prensa. Y hay además intimidaciones constantes de gobiernos de extrema derecha y de izquierda. Tales regímenes, que se multiplicaron en la región a raíz de la polarización, muchas veces eligen a la prensa como enemiga, como una forma de intentar eliminar al intermediario de las malas noticias y de la fiscalización sobre sus gobiernos.
El mundo, de hecho, nunca fue fácil para los periodistas en América Latina. Pero ahora solo la terquedad, traducida como resiliencia en este sacerdocio, se muestra capaz de resistir a la ola devastadora de los cambios de algoritmos y a la apropiación no autorizada de contenidos periodísticos tan arduamente producidos, los cuales son usados para alimentar los modelos de Inteligencia Artificial casi sin ningún reconocimiento. Todos defienden la libertad de prensa, pero ella necesita, además de libertad, una prensa robusta y económicamente saludable.
El mundo nunca fue fácil para los periodistas en América Latina. Pero ahora solo la terquedad, traducida como resiliencia en este sacerdocio, se muestra capaz de resistir a la ola devastadora de los cambios de algoritmos y a la apropiación no autorizada de contenidos periodísticos
El aniquilamiento gradual del ecosistema periodístico interesa a regímenes autoritarios, a gobiernos y políticos corruptos y a todos aquellos que ven en la prensa profesional no a un aliado contra la barbarie, sino a un enemigo que debe ser destrozado. Pero no debería interesar a las big techs y a los modelos de IA. La información verificada, equilibrada y plural es un bien cada vez más escaso en este mundo aturdido por las manipulaciones y los deep fakes. Debería, por lo tanto, ser tratada como un bien precioso por las billonarias plataformas de IA, que pagan fortunas por talentos, softwares, chips, energía y centros de datos, pero se niegan a remunerar debidamente a los proveedores de su insumo más relevante, precisamente la información confiable que aún producen las redacciones.
Sin periodismo profesional, buena parte de los datos que alimentan a las plataformas de IA será un inmenso lodazal en el que imperarán las alucinaciones y las aberraciones desinformativas. Quien quiera tener una idea de cómo sería ese nuevo universo debe recordar lo ocurrido en Ceuta en julio pasado. Más de 70 mil marroquíes, en su mayoría jóvenes, se lanzaron al mar porque creyeron ciegamente en una desinformación propagada a alta velocidad por las redes sociales y grupos de mensajería, de que bastaría llegar por mar a Ceuta para tener a Europa a sus pies. Ahora, según la última investigación del Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford, el 52% de los jóvenes entre 18 y 24 años se informa prioritariamente por redes sociales. ¿El resultado de la tendencia? Una masa engañada y más de 80 cuerpos recuperados del mar.
Sin periodismo profesional, buena parte de los datos que alimentan a las plataformas de IA será un inmenso lodazal en el que imperarán las alucinaciones y las aberraciones desinformativas
Esta visión del infierno informativo es un aperitivo de lo que puede suceder si continúa la erosión del ecosistema periodístico. Sin reportajes de investigación, los corruptos, los devastadores del medio ambiente, los exterminadores de derechos humanos, los déspotas y una vasta legión de malhechores, muchas veces fuera del alcance de las leyes, tendrán manos libres para actuar. Sin pluralidad, la sociedad perderá la noción de los pesos y contrapesos, esenciales en los procesos de elección en las democracias, y se volverá cada vez más rehén de los extremismos y de la polarización. Sin periodismo confiable, retrocederán siglos en términos de civilización.
Una extraordinaria película brasileña, Ainda Estou Aqui (Aún estoy aquí), tuvo tres nominaciones al Óscar en 2025 y conquistó el de Mejor Película Internacional. Narra la resistencia moral, ética y emocional de una familia ante la desfachatez de la dictadura militar tras la desaparición del padre, un diputado federal de tendencia moderada pero aun así considerado un enemigo a eliminar. El periodismo en América Latina vive una situación parecida. Sufre violencia, persecuciones e injusticias, y ahora la amenaza existencial de destrucción por la inteligencia artificial. Pero aún estamos aquí. Y nunca está de más recordar lo que pregona una tradición oral brasileña inspirada en la resistencia de los indígenas: mientras haya bambú, habrá flechas.
* Este artículo de opinión fue encargado como parte de la campaña World News Day, una iniciativa destinada a mostrar el valor del periodismo.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/una-nueva-amenaza-a-la-libertad-de-prensa-nid25092026/