Nacionales Escuchar artículo

Trump parece no haberse enterado que la Edad Medio terminó, pero León XIV sí

No sin acierto, un columnista del diario El País de Madrid se refería a ...

No sin acierto, un columnista del diario El País de Madrid se refería a un nuevo conflicto entre el emperador y el Papa, al escribir sobre Donald Trump y el actual pontífice.

La recreación, en parte, podría ser oportuna porque el presidente norteamericano, en su acostumbrada desmesura, parece tener pretensiones para dominar el mundo, o buena parte de él, sin ningún reparo en las instituciones básicas de una república.

Felizmente el papado ha perdido su poder temporal y sus pretensiones imperiales. Pablo VI, el gran Papa moderno del siglo XX, llegó a pensar que la pérdida de los Estados pontificios, cuando se produjo la unificación italiana, podría permitirle más tarde a la Iglesia centrarse en su misión específica en el ámbito espiritual y religioso.

Y fue precisamente él, Giovanni Battista Montini, el Papa que clamó en 1965 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York “¡Nunca más la guerra!" para declamar que la paz era la única guía para el futuro porque la guerra constituye una demencia y una derrota para toda la humanidad.

Aunque ya no estemos en épocas de querellas de investiduras, enfrentándonos por la supremacía política y espiritual como en el Medioevo, cuando el Sacro Imperio pretendía nombrar las autoridades religiosas y el papado dominar un poder universal, Trump parecería no haberse dado por enterado al respecto.

Sí, en cambio, León XIV, quien no pretende entablar ninguna disputa política ni volver a un poder que Roma perdió hace mucho. Insiste en cambio en el mensaje evangélico que está llamado a profesar, como ya pasó en el pontificado de Benedicto XV (1914-1922), cuando fue conocido como “el Papa de la paz” durante la Primera Guerra Mundial calificando el conflicto como una “inútil masacre”. Él proponía una paz negociada y la mediación diplomática, pero las potencias europeas no lo tuvieron en cuenta y luego llegara otra atroz guerra mundial, cuando Hitler parecía no tener ningún límite.

Ciertamente no fue una iniciativa feliz para Trump emprender una guerra con Irán y el apoyo del gobierno de Benjamin Netanyahu, el tan desprestigiado y discutido primer ministro de Israel, ya que gran parte de la opinión pública en diferentes países, regímenes políticos, comunidades nacionales y credos religiosos le dan su apoyo a la dura condena papal contra el desconocimiento de la política internacional y la falta de la más elemental ética frente al sufrimiento humano que demuestra Trump.

Incluso el actual gran rabino de la comunidad judía de Roma, Riccardo Di Segni, médico de profesión y sucesor del intelectual del toscano patriota que luchó contra el fascismo, Elio Toaff, es descendiente de una familia con larga tradición rabínica. Di Segni representa una era de diálogo interreligioso y reconstrucción comunitaria en Europa. Toaff fue allegado a Juan Pablo II y quien lo invitó a visitar la sinagoga romana, tras el trabajo de nuestro connacional Jorge Mejía, especialista en las relaciones judeo-católicas, luego creado cardenal de la Iglesia.

Los episcopados de todo el mundo avalan los dichos de León XIV, moderados y resueltos al mismo tiempo. Quizá un Papa de otra nacionalidad no se hubiera animado a tanto, calificando la guerra en Medio Oriente -el gravísimo desatino del presidente de los Estados Unidos- como un “escándalo para la familia humana”, pidiendo a los líderes mundiales el diálogo sobre el desarme. Afirmó que “Dios no bendice ningún conflicto”, y rechazó de plano las motivaciones religiosas que pudieron haber justificado conflictos bélicos.

El papa León XIV ha intensificado su condena contra la guerra, especialmente en Medio Oriente, calificándola como un “fracaso de la humanidad” y un “escándalo para la familia humana”. También ha instado a los líderes mundiales a cesar la “idolatría del dinero y la fuerza”.

El papa Robert Francis Prevost, claramente alineado con los ideales una Iglesia sinodal, inclusiva y comprometida con los pobres y migrantes, ha dicho que es necesario “creer en el amor, en la moderación, en la buena política”. Se trata de un Papa que va marcando historia, aunque Trump lo menosprecie con su irrefrenable prepotencia.

Timothy Broglio, el arzobispo militar estadounidense señaló que el conflicto con Irán no cumple con los estándares de “guerra justa”, tal como se la entendía en la teología tradicional. Muchos cristianos, inclusive en el mundo presbiteriano, se muestran molestos con el mandatario estadounidense.

La Iglesia presbiteriana, a la que perteneció Donald Trump, se caracteriza por su gobierno representativo liderado y sus asambleas eclesiales en el mundo protestante; y dada su estructura jerárquica y democrática permite la participación activa de sus miembros en decisiones pastorales y doctrinales.

Esa iglesia ha manifestado una postura crítica con respecto a la política exterior de Donald Trump, especialmente con la guerra, y se ha opuesto al financiamiento de conflictos considerados “ilegales e imprudentes”, promoviendo el diálogo y la justicia pacífica.

Si las cartas están echadas, sabemos cuál es la postura de León XIV y advertimos su creciente influencia en el catolicismo y en los diálogos religiosos frente a la demencia de una guerra como la actual, que ya ha cobrado la vida de muchos miles de inocentes. No sabemos hacia dónde está encaminado ahora Trump, con una no indiferente pérdida de prestigio y de poder moral, que luego podría verse reflejado en los votos de su país.

Además, si alguien en nuestras tierras quisiera tener en cuenta el rápido viraje de Giorgia Meloni, la derechista conservadora actual premier de Italia, podría pensar cómo tomar distancia de Donald Trump.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/trump-parece-no-haberse-enterado-que-la-edad-medio-termino-pero-leon-xiv-si-nid17042026/

Comentarios
Volver arriba