San Lorenzo no pudo en su debut por la Copa Sudamericana: el 1-1 que ya lamenta en la tabla
Comenzó la Copa Sudamericana para San Lorenzo, tres años después de su última excursión en el certamen. Una tarde-noche de estrenos en el estadio Defensores del Chaco, de Asunción, Paraguay, ...
Comenzó la Copa Sudamericana para San Lorenzo, tres años después de su última excursión en el certamen. Una tarde-noche de estrenos en el estadio Defensores del Chaco, de Asunción, Paraguay, ya que su rival, Recoleta, jugaba el primer partido oficial por torneos de Conmebol. Por ende, al Ciclón le urgían tres puntos... que no llegaron por completo: el cuadro argentino reaccionó rápido para marcar un 1-1, pero luego tardó en acomodarse y hasta fue salvado por su arquero en la última jugada.
Ganar implicaba una obligación para San Lorenzo, ya que se trata de una etapa de grupos en la que solo el primero se asegura seguir en competencia: el segundo lugar apenas da la oportunidad de jugar un playoff contra un tercero de zona de la Copa Libertadores. Con el Santos de Neymar inmerso entre sus demás rivales del grupo, perder puntos ante un debutante aumentaría la presión. De hecho, ya preocupaba en Boedo por lo que sí logró Cuenca, de Ecuador, que venció por 1-0 al cuadro brasileño.
Fue el tercer compromiso del equipo azulgrana con Gustavo Álvarez al mando. Tras la floja igualdad con Riestra llegó el valioso triunfo del viernes pasado sobre Estudiantes (1-0) en el Nuevo Gasómetro. Con ese envión prevalecía la sensación de que el primer paso en Sudamérica no sería costoso. Lo fue.
Porque el conjunto porteño transita días de conocimiento. Por la propuesta del nuevo entrenador, que impone un nuevo esquema (5-3-2) y, a su vez, debió afrontar esta primera fecha internacional sin Jhohan Romaña, que a pesar de ciertos vaivenes en su nivel, es un pilar intocable. Molestias físicas sentaron en el banco al colombiano por esta vez.
Entonces, así como un día observa las muchas situaciones de gol que derrocha Estudiantes y logra vencerlo, también puede no saber dónde los pies en los primeros minutos de juego ante un principiante, como lo es el conjunto canario. La confrontación entre un equipo largo (San Lorenzo) y uno corto (Recoleta) bastó para confundir los caminos del visitante durante un largo tramo de la primera mitad, en la que no hubo mayores diferencias.
De hecho, fue el cuadro de Boedo el que comenzó a padecer, por la velocidad que Aldo González impuso sobre la izquierda. Primero, siendo más veloz que los defensores azulgranas ante un pelotazo largo del arquero Nelson Ferreira, y luego, con un bombazo desviado, desaprovechando un apresuramiento de Orlando Gill para salir del área y regalar el arco. El volante paraguayo tuvo revancha a los 12, un minuto después que aquella acción. Desbordó a Nicolás Tripichio y se metió al área, y su centro bajo derivó en un rechazo corto y una definición frontal de Allan Wik, delantero que quedará en la historia de Recoleta.
Muy pronto el golpe, así como también la reacción. Porque, se insiste, San Lorenzo respira esa ciclotimia en este comienzo de era. Quizá normal, claro. Sólo cuatro minutos pasaron desde el reproche colectivo hasta el buen pique por derecha y pase al medio de Alexis Cuello para la definición de primera y relajada de Rodrigo Auzmendi.
Sin embargo, con tanto tiempo por delante, no significó un empuje. La visita siguió en el período de afirmación, pero trastabillando entre desencuentros, desajustes en la idea y nulas oportunidades. La pausa de hidratación apenas sirvió para escuchar el adelanto de lo que Álvarez diría en el entretiempo: pidió juego directo hacia los delanteros y que Teo Rodríguez Pagano no desconfiara de su espalda al presionar alto como carrilero.
Algo así habrá ocurrido tras mantenerse todo como estaba: antes del inicio de la segunda mitad ordenó la primera modificación y San Lorenzo salió a jugar con otra determinación que lo hizo sentir más cómodo.
En medio de una mayor fluidez, el buen ingreso del uruguayo Mathías De Ritis facilitó una mayor cercanía al gol: un remate propio de media distancia, la asistencia a Auzmendi para el 2-1 que el cuerpo del arquero privó a falta de 20 minutos y otro centro para un cabezazo débil de Facundo Gulli.
Pero como San Lorenzo pisa torcido, sin confianza, así como hizo figura a Ferreira (con poco), también Orlando Gill lo salvó en la agonía: en el cuarto minuto adicionado, Wik elaboró una maniobra individual excepcional con caño, gambeta y definición de tres dedos que lo obligó a esforzarse para evitar el triunfo Canario.
Compacto de Recoleta 1 vs. San Lorenzo 1Un punto que puede costarle caro de arranque: no haberse aprovechado de un debutante limitado y que Santos ahora esté en el fondo, lo obligará a correr a la par de Neymar.