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Radiografía de uno de los números que más le preocupan al papa León XIV

¿Qué hay en la cabeza de chicas y chicos argentinos pobres cuando se les pregunta sobre sus oportunidades de progresar en el país? “Me cuesta mucho imaginarme un futuro”, responde una joven ...

¿Qué hay en la cabeza de chicas y chicos argentinos pobres cuando se les pregunta sobre sus oportunidades de progresar en el país? “Me cuesta mucho imaginarme un futuro”, responde una joven de 17 años que vive en Quilmes y prefiere no dar su nombre.

Fernanda, que tiene la misma edad, se ve “sentada en la vereda, con un perro al lado, mirando la vida pasar”. En el mundo más marginal, hay alusiones al robo y la droga como forma alternativa de reconocimiento, a la pérdida del poder igualador de la escuela y al peso de la contención familiar para poder avanzar. Leandro, otro chico de 19 años, se pregunta: “¿Para qué crecí?”. Enzo, de 21, se lamenta: “Mi error fue pensar que podía ser algo más”.

Los testimonios son parte de un trabajo que hicieron el jesuita Rodrigo Zarazaga y el investigador Daniel Hernández, ambos del CIAS, luego de encuestar a 600 jóvenes y de entrevistar en profundidad a chicos de cinco barrios populares. ¿La conclusión principal? Una sociedad que no ofrece un futuro a sus jóvenes está renunciando al suyo.

“Mientras algunos persiguen la quimera de una autoafirmación ilimitada, muchos carecen de lo necesario... Las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares”, escribió el Papa León XIV, de visita en la Argentina, en su encíclica Magnifica Humanitas de este año, donde, además de la importancia del acceso de los más vulnerables a los bienes esenciales, habla del empleo digno, la tecnología orientada al bien común y el problema de la desigualdad.

La pobreza es persistente en la Argentina. Llegó 32,3% en el primer semestre del año, según el Indec. Esto implica que en ese período había 15,4 millones de personas pobres en todo el país. La indigencia fue de 7,5% en el mismo marco temporal, mientras que la pobreza infantil llegó al 44,5%. Esto implica que hay alrededor de 4,1 millones de chicos pobres de entre 0 y 14 años.

Para el gobierno de Javier Milei, el crecimiento de la pobreza en más de cuatro puntos en los primeros seis meses de 2026 —era de 28,2% a fines de 2025— es “transitorio” y respondió a la “inflación post ruido electoral” del año pasado. De hecho, por la fortísima reducción del índice de precios, el Gobierno suele celebrar que sacó de la pobreza a 12 millones de personas desde comienzos de 2024. Desde fines de 2023, fueron 2 millones.

“Desde el pico del primer trimestre de 2024, 1,8 millones de niños y adolescentes salieron de la pobreza y 1,5 millones de la indigencia, con una reducción del 60% de esta última”, dijeron a LA NACION en el Ministerio de Capital Humano que dirige Sandra Pettovello. “En el segundo semestre de 2025, ambos indicadores alcanzaron sus niveles más bajos desde 2018, revirtiendo una tendencia de deterioro que había mantenido la pobreza infantil por encima del 50% durante toda la gestión anterior”, afirmaron. Con todo, en el último semestre subió levemente la pobreza infantil (tres puntos).

Según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), tomando solo el segundo trimestre de 2026, la pobreza llegaría a un 34,4%, de acuerdo con un cálculo que hizo el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Esto quiere decir que al final del primer semestre ya había 15,7 millones de personas pobres en el país. Pero ese número podría crecer aún más: según una proyección de la consultora especializada ExQuanti —en base a estimaciones del semestre abril/septiembre 2026 de la UTDT—, la cantidad absoluta de pobres en el tercer trimestre llegaría a 16,2 millones.

Pero hay una pobreza que sobrevive al paso del tiempo y la volatilidad de los precios e ingresos de la Argentina. Las condiciones de vida de muchos argentinos muestran necesidades mucho más estructurales. Por caso, según datos del Indec para el primer semestre, 1.037.000 personas viven en condiciones de hacinamiento crítico, o sea, con más de tres personas por cuarto. El 5,3% de los hogares (6% de las personas; unos 1,8 millones de argentinos) reside a tres cuadras o menos de basurales. Además, solo el 53% de los hogares (47,4% de las personas) accede simultáneamente a los tres servicios básicos (agua corriente, gas de red y desagües cloacales).

Según una encuesta de la UCA a fines del año pasado, el 37,5% sufre privaciones en su vestimenta. Esto quiere decir que no puede comprar ropa o calzado por razones económicas. Pero hay más. El 36,8% tiene dificultades en el aprendizaje, o sea, le cuesta aprender en el colegio; un 27,3% manifiesta, según la UCA, dificultades en la socialización, lo que implica que tiene pocos amigos o dificultades para hacer amigos; mientras que un 18,1% muestra un malestar emocional, lo que se traduce en tristeza, ansiedad o dificultades para relacionarse y concentrarse.

La ayuda estatal

¿Qué ocurre con las transferencias del Estado para los más chicos en la pobreza e indigencia? Según estimaron en Capital Humano, el Gobierno incrementó el poder adquisitivo de la Asignación Universal por Hijo (AUH), amplió la Prestación Alimentar hasta los 17 años y reforzó las transferencias directas a las familias. “Como resultado de estos refuerzos, la cobertura conjunta de AUH y Alimentar pasó del 54,8% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en diciembre de 2023 al 94,7% en septiembre de 2026, fortaleciendo los ingresos de los hogares más vulnerables”, estimaron.

Según un informe de la UCA, a septiembre de 2026, la combinación de AUH y Prestación Alimentar cubre entre el 42,5% y el 66,8% de la CBA y entre el 19,2% y el 30,2% de la Canasta Básica Total (CBT). Los valores se sitúan muy por encima del piso de diciembre de 2023, pero están 2,5 puntos por debajo de los niveles alcanzados a mediados de 2024.

Según la UCA, la indexación de la AUH al índice de precios fue clave, pese a que los valores de las canastas subieron un poco más en los últimos meses. Por eso, resulta polémico el desacople que busca el Gobierno en el proyecto de presupuesto 2027 presentado en el Congreso. El eslabón débil de la protección estatal, indicaron, es la Prestación Alimentar, que perdió 44% de su poder de compra entre junio de 2024 y abril de 2026, calculó la UCA.

“La Argentina construyó un sistema de protección con varias puertas de entrada y cada una tiene sus propias reglas, montos y topes”, afirmó Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de Infancia del Observatorio de la Deuda Social de la UCA. “El desafío es que esas piezas se piensen como conjunto con criterios coherentes de actualización para que la protección de un niño no dependa del tipo de inserción laboral de sus padres. El 71% de los hogares pobres tiene niños, niñas y adolescentes, por lo que sostener el valor real de las asignaciones, con reglas previsibles, es central para protegerlos”, agregó sobre el proyecto que envió el Gobierno al Congreso.

“La AUH, junto con la Prestación Alimentar, cumple un papel fundamental para proteger a chicas y chicos de la indigencia”, afirmó Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusion Social y Monitoreo de Unicef Argentina. “Su impacto es mayor sobre la pobreza extrema que sobre la pobreza total, porque contribuyen a cubrir el piso alimentario, pero no siempre alcanzan para afrontar el conjunto de necesidades básicas del hogar. Sin estas, la pobreza extrema infantil sería más de seis puntos mayor”, agregó el experto.

“Una de las principales decisiones de política social fue priorizar las transferencias monetarias destinadas a los hogares con niños”, dijeron en Capital Humano. “La AUH recibió un fuerte aumento al comienzo de la gestión y pasó a actualizarse mensualmente por inflación. También se reforzó la Prestación Alimentar, que aumentó su monto y extendió su alcance a adolescentes de hasta 17 años. La ampliación incorporó a más de 600.000 adolescentes y llevó la cobertura del programa a unos 4,4 millones de destinatarios. En paralelo, se incrementaron las asignaciones vinculadas al Plan de los Mil Días, para acompañar el embarazo y la primera infancia”.

¿Qué sucede del otro lado del espectro, entre los vulnerables con mayor edad? “En los últimos doce meses, la jubilación mínima con bono perdió el 4,7% de su valor real”, indicó otro informe de la UCA. “Su valor real actual representa un 78% del promedio anual de 2018, último año sin bonos. La falta de actualización mensual de este último hace que pierda efectividad como política compensatoria en un contexto inflacionario”, indicó el observatorio que conduce Agustín Salvia, que estimó que la jubilación mínima con bono, si este se hubiera actualizado por IPC, debería estar en $637.340. En octubre, cuando se publicó el documento, era de $505.749.

La pobreza en tiempos de Milei

En ExQuanti estimaron que hubo tres momentos distinguibles en la evolución de la pobreza en el gobierno libertario. “Primero se observa un aumento rápido y explosivo de la cantidad de personas pobres, que pasa de alrededor de 18 millones a un máximo de 25,7 millones durante el primer trimestre de 2024”, indicaron. Se trata de un incremento que en el Gobierno le endilgan a la herencia kirchnerista, o sea, pobres escondidos debajo de la alfombra y que vieron la luz luego de aplicar las primeras medidas del plan de estabilización. “Este incremento fue inédito por su magnitud”, afirmaron los especialistas.

“Luego se registra una disminución igualmente significativa, que reduce el total hasta un mínimo de 12,8 millones hacia el tercer trimestre de 2025. Este sería el dato que el presidente Milei instaló en el debate público”, agregaron, y cerraron con la tercera etapa. “Esa recuperación no logra consolidarse y, en los últimos trimestres, la serie de datos comparables –sin estacionalidad– recobra una tendencia ascendente,que alcanzaría los 16,2 millones de personas en el tercer trimestre de 2026”, completaron.

“La pobreza en la Argentina hoy está ‘navegando’ a una velocidad que va a significar que el gobierno del presidente Milei terminará con un nivel de pobreza mayor al alcanzado durante la pandemia”, avizoraron en ExQuanti, donde calcularon que la reducción de la pobreza en la gestión libertaria llega a aproximadamente 1,8 millones de personas. “No es de 12 o 13 millones tal y como se ha instalado en el debate mediático”, criticaron los técnicos.

“Milei tiene el gran mérito de haber bajado la inflación, lo cual redujo muchísimo la pobreza”, dijo el director de Idesa, Jorge Colina. “Ahora le queda la tarea de empezar a mover la actividad para que aumente el empleo y así siga bajando la pobreza”, dijo. Actualmente, el empleo registrado no crece hace 14 meses. Sí, en cambio, lo hace el empleo cuentapropista informal, que sumó 490.000 trabajadores. El promedio salarial de un empleado registrado fue de $1,9 millones en julio, mientras que el que hace un “changa” ganaba entonces, según datos oficiales, unos $700.000. Según Equilibra, el nuevo mercado laboral —el empleo low cost— trabaja por el 38% de un buen salario.

Más allá de trabajar para mejorar los sueldos o la calidad y cantidad de empleo de los argentinos, surge un desafío más profundo para toda la sociedad que quizás la visita del Papa León XIV ayude a revitalizar: el de devolver la esperanza de que, por más profundo que sea el pozo, existe un futuro para cualquier chico pobre en el país. Hoy esa narrativa está rota.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/radiografia-de-uno-de-los-numeros-que-mas-le-preocupan-al-papa-leon-xiv-nid08112026/

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