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Qué dicen los documentos desclasificados en Nueva York que revelan lo que pasó después de los atentados del 9/11

Veinticinco años después de los atentados del ...

Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Nueva York abrió por primera vez al público un enorme archivo con información sobre la respuesta de las autoridades tras la destrucción de las torres del World Trade Center. Los documentos permiten reconstruir, a partir de informes ambientales, comunicaciones internas y registros de organismos municipales, cómo se evaluó la contaminación en Lower Manhattan y qué preocupaciones existían mientras funcionarios aseguraban que el aire era seguro.

9/11 en Nueva York: qué incluye el archivo de más de 170 mil páginas

La administración del alcalde Zohran Mamdani puso a disposición pública aproximadamente 170 mil páginas de documentos relacionados con la respuesta del gobierno de la ciudad a los atentados del 9/11.

El material reúne registros que permanecieron fuera del alcance público durante más de dos décadas y que ahora pueden consultarse y descargarse gratuitamente a través de un portal digital.

Según la presentación oficial del portal, la iniciativa busca ofrecer información que durante años fue reclamada por familiares, trabajadores municipales y sobrevivientes. El Departamento Jurídico de la ciudad explicó que el objetivo es permitir que el público conozca las decisiones, actuaciones y experiencias del gobierno municipal durante aquel período.

Calidad del aire tras el 9/11: qué muestran los documentos de Nueva York

La investigación publicada por The New York Times muestra que los registros disponibles aportan nuevos elementos sobre las condiciones ambientales existentes en Lower Manhattan. De acuerdo con el periódico, diez meses después de los ataques todavía se encontraban indicios de asbesto a una distancia de hasta media milla (0,8 kilómetros) del lugar donde estaban las Torres Gemelas.

Los documentos incluyen informes sobre calidad del aire, registros de contaminación y comunicaciones entre funcionarios municipales. Una parte de ellos había permanecido almacenada durante años en 68 cajas dentro de una oficina municipal. Según funcionarios de la ciudad, esos materiales fueron descubiertos recién el año pasado.

El conjunto documental no representa todos los análisis ambientales realizados después de los atentados. The New York Times advierte que se trata solamente de una parte de los informes existentes y que muchos documentos aparentemente todavía no están disponibles.

Uno de los ejemplos más concretos aparece en la documentación relacionada con el edificio ubicado en 15 John Street, a menos de una milla (1,6 kilómetros) del World Trade Center. El 13 de julio de 2002, inspectores recogieron muestras de polvo en el inmueble.

Los informes registraron reiteradamente la presencia de asbesto en distintos lugares, entre ellos una cornisa, el techo del sector occidental y un cable eléctrico situado en la parte superior del edificio.

Algunos resultados indicaban niveles de asbesto aparentemente inferiores a los límites establecidos por organismos de protección ambiental y laboral. Otros registros sugerían que determinadas concentraciones podían haber superado esos valores. Sin embargo, muchos de los documentos no incluían un análisis escrito que explicara las mediciones.

Asbesto y benceno tras el 9/11: qué detectaron los informes en Lower Manhattan

Los documentos desclasificados incluyen informes que describen diferentes tipos de contaminación detectada después de la caída de las torres. Un borrador con información recopilada por el Departamento de Protección Ambiental identificó lugares de Lower Manhattan donde determinadas muestras de polvo presentaban concentraciones de asbesto por encima de límites considerados peligrosos durante los primeros días posteriores a los ataques.

También existe otro documento, sin fecha, que registra muestras ambientales con valores de asbesto superiores a los niveles aceptables. En noviembre de 2001, una auditoría elaborada por una empresa privada y enviada a la Agencia de Protección Ambiental federal a partir de datos de autoridades municipales y estatales encontró además que la concentración de benceno, un agente cancerígeno, aumentaba cerca del área ocupada por las torres.

Otro expediente corresponde al edificio de Deutsche Bank ubicado en 130 Liberty Street. La correspondencia entre la entidad y el Departamento de Protección Ambiental documentó análisis realizados entre septiembre de 2001 y abril de 2002. Allí se detectó asbesto en muestras de polvo por encima del umbral del 1% considerado perjudicial, además de contaminantes orgánicos cancerígenos, metales pesados, hongos y bacterias.

Harding Memo: qué preocupaba al gobierno de Nueva York tras el 9/11

Entre los documentos desclasificados existe un expediente especialmente relevante: el denominado “Harding Memo”, enviado en 2001 al entonces vicealcalde Robert Harding y titulado “Alternativas legislativas para limitar la responsabilidad de la ciudad relacionada con el 11/9/1”.

El documento muestra que la administración municipal analizaba posibles respuestas legales y legislativas frente a las consecuencias de los atentados. Entre las preocupaciones figuraban la posibilidad de enfrentar una cantidad considerable de demandas relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas y las dudas sobre la suficiencia de los equipos de seguridad.

El archivo también contiene comunicaciones que muestran que la preocupación por la calidad del aire ya estaba presente entre funcionarios públicos. Un memorando de febrero de 2002 elaborado por Ester Fuchs indicaba que el entonces representante Jerrold Nadler consideraba que la Agencia de Protección Ambiental federal había incumplido sus responsabilidades en materia de control de la calidad del aire interior alrededor de Ground Zero.

Según ese documento, Nadler sostenía que la agencia federal había trasladado a la ciudad la responsabilidad de medir la calidad del aire interior sin establecer mecanismos adecuados de supervisión. El manejo local, a su vez, había trasladado parte de esa responsabilidad a los propietarios de los edificios.

Bomberos y trabajadores del 9/11: los problemas respiratorios tras los ataques

Los efectos sobre bomberos, policías, trabajadores de la construcción, voluntarios y residentes aparecen como una consecuencia prolongada de aquel período. The Atlantic, en un artículo de Hillary Rodham Clinton, recupera testimonios y episodios que muestran que las dudas sobre la contaminación surgieron prácticamente desde los primeros días.

Cinco meses después de los ataques, Elizabeth Berger, una residente que vivía a unos 150 yardas (137 metros) del World Trade Center, preguntó durante una audiencia del Senado si el aire estaba realmente limpio. Su vivienda había quedado cubierta por polvo y ocho personas equipadas con trajes y respiradores habían necesitado cinco días para limpiarla.

La audiencia reunió también testimonios de bomberos, médicos, docentes y padres. El jefe médico del Departamento de Bomberos de Nueva York, Kerry Kelly, describió a trabajadores que padecían tos persistente y dificultades respiratorias. Profesores hablaron de niños con sarpullidos, hemorragias nasales y problemas respiratorios.

Stephen Levin, del Hospital Mount Sinai, informó que su equipo había examinado a más de 250 personas que habían trabajado o colaborado en Ground Zero o sus inmediaciones y que la mayoría había desarrollado problemas respiratorios.

A comienzos de noviembre de 2001, casi 4000 bomberos que habían trabajado en Ground Zero estaban siendo tratados por una tos severa que comenzó a ser conocida como la “tos del World Trade Center”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/nueva-york/que-dicen-los-documentos-desclasificados-en-nueva-york-que-revelan-lo-que-paso-despues-de-los-nid10092026/

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