Powell se despide de la Reserva Federal con un reclamo de autonomía y el Senado allana el camino para Warsh
WASHINGTON.– Una jornada atravesada por definiciones políticas y económicas volvió a poner en el centro de la escena a la Reserva Federal. ...
WASHINGTON.– Una jornada atravesada por definiciones políticas y económicas volvió a poner en el centro de la escena a la Reserva Federal.
Jerome Powell, en su conferencia de prensa final como titular del organismo, envió un mensaje directo a la Casa Blanca: la institución necesita autonomía plena y debe operar bajo una lógica “libre de influencias políticas”.
El funcionario aprovechó además el contacto con los medios para referirse al cierre de la investigación penal en su contra por supuestos sobrecostos en las obras de la sede central, una decisión del Departamento de Justicia que —según admitió— le genera alivio tras meses de incertidumbre.
El Comité de Política Monetaria (FOMC) optó por sostener una postura de cautela y mantuvo las tasas de interés en un rango de entre el 3,50% y el 3,75% por tercera reunión consecutiva.
La decisión, sin embargo, no fue unánime. Cuatro de los doce integrantes con derecho a voto expresaron su disidencia, el número más alto desde 1992.
Powell reconoció ante la prensa que es “fácil entender por qué” existe preocupación entre sus colegas frente a eventuales recortes, en un contexto marcado por una inflación persistente y por la presión adicional de los precios de la energía, en gran parte vinculada a los conflictos en Medio Oriente.
Mientras Powell defendía su gestión y buscaba marcar los límites institucionales del organismo, en el Capitolio la Comisión de Banca del Senado avanzó con el recambio de mando.
Kevin Warsh, el candidato impulsado por Donald Trump, obtuvo el aval tras una votación de 13 contra 11 que respetó estrictamente las líneas partidarias. El senador republicano Thom Tillis, que meses atrás había prometido bloquear la nominación, retiró sus objeciones luego de que la procuradora Jeanine Pirro confirmara el archivo de las pesquisas contra el actual titular de la Fed, un movimiento que terminó por destrabar el proceso político.
Warsh no plantea una transición gradual sino un “cambio de régimen” en la política monetaria. Durante su exposición ante los senadores, calificó como “errores fatales” varias decisiones adoptadas tras la pandemia y cuestionó la utilidad de las proyecciones trimestrales, a las que atribuyó un efecto de mayor incertidumbre en los mercados.
Su propuesta más novedosa apunta al uso de inteligencia artificial: sostiene que los avances tecnológicos pueden impulsar la productividad por encima de lo previsto, lo que abriría margen para una política monetaria más flexible y eventuales bajas de tasas sin reavivar las presiones inflacionarias.
Pese al avance de su sucesor en comisión, Powell no prevé un retiro inmediato de la escena pública. El funcionario reiteró que dejará el cargo una vez que la investigación interna del inspector general sobre los gastos de infraestructura esté “total y verdaderamente concluida”.
Aunque su mandato como presidente de la Fed vence el 15 de mayo, su puesto como miembro de la Junta de Gobernadores se extiende hasta enero de 2028, un detalle institucional que le otorga margen de permanencia frente a las críticas del Poder Ejecutivo y le permite conservar influencia dentro del organismo.
La discusión sobre la independencia del banco central se consolidó así como eje del debate político en Washington. Para los demócratas, la nominación de Warsh refleja un intento de mayor injerencia por parte de Trump, que reclama de manera pública un costo del crédito cercano al 1%.
El propio Warsh buscó bajar la tensión y afirmó que la estabilidad de precios es la verdadera “armadura” de la Fed, una misión que debe cumplirse “sin excusas ni ambigüedades” para sostener la credibilidad del organismo frente a los mercados y ante Wall Street.
En los mercados, la reacción fue de expectativa contenida. Las bolsas internacionales operaron en alza, impulsadas en buena medida por el desempeño del sector tecnológico, mientras los inversores mantienen una posición cauta ante la posibilidad de que una nueva conducción avance con una reducción más agresiva del balance de activos de la entidad.
Agencias Reuters y AFP