París, fábrica de ilusiones: una nube artificial se suma a la caverna del Pont Neuf y otros escenarios de asombro
...
La Bolsa de Comercio de París quedó esta semana envuelta en una nube de niebla artificial creada por la artista japonesa Fujiko Nakaya. La intervención, que modifica temporalmente la apariencia interior del edificio, se suma a una serie de proyectos que en los últimos meses transformaron algunos de los espacios históricos más emblemáticos de Francia. A través de la niebla, las ilusiones ópticas o la alteración física de la arquitectura, distintos artistas contemporáneos propusieron nuevas formas de experimentar lugares ampliamente conocidos por el público.
La obra de Nakaya, inaugurada el jueves pasado en la Bolsa de Comercio de París, forma parte de la serie Fog Sculptures, que la artista desarrolla desde la década de 1970. Titulada Cloud #07156, la instalación utiliza un sistema de pulverizadores de agua para generar una nube artificial que cubre periódicamente la rotonda del edificio restaurado por el arquitecto japonés Tadao Ando. La forma nunca es exactamente la misma: cambia según la temperatura, la humedad, el viento y la circulación de las personas. El resultado es una obra efímera y en constante transformación que convierte la arquitectura en un elemento casi fantasmagórico.
La artista, considerada una de las pioneras en el uso de la niebla como material artístico, ha realizado intervenciones similares en museos, parques y espacios públicos de distintos países. En París, sin embargo, el efecto adquiere una dimensión particular al dialogar con uno de los edificios más reconocibles del centro histórico de la ciudad.
View this post on InstagramLa intervención de Nakaya se suma a otro proyecto que en el último tiempo captó la atención del público francés. Sobre el Pont Neuf, el puente más antiguo de París, el artista JR emplazó una gigantesca caverna artificial de 120 metros de largo que transformará temporalmente el monumento en una formación rocosa atravesada por túneles y cavidades. Concebida como homenaje a Christo y Jeanne-Claude, la obra cubre el puente con una estructura inflable que altera por completo su apariencia habitual y propone a los visitantes la experiencia inmersiva de atravesar una gruta en pleno corazón urbano, con música a cargo de Thomas Bangalter, exintegrante del dúo Daft Punk.
La inauguración, prevista para el 6 de junio, debió posponerse después de que fuertes ráfagas de viento provocaran daños en parte de la instalación durante los últimos trabajos de montaje. Aun así, las imágenes difundidas durante la construcción permitieron anticipar el impacto visual de una obra que, por lo menos por un tiempo, modificará la percepción de uno de los símbolos históricos de la capital francesa.
La transformación de espacios emblemáticos también atraviesa la gran retrospectiva que el argentino Leandro Erlich presenta actualmente en el Grand Palais, que se podrá visitar hasta el 6 de septiembre. Considerado uno de los artistas más reconocidos del arte contemporáneo latinoamericano, Erlich reúne allí más de veinte años de producción en una muestra que ocupa más de 6.000 metros cuadrados del renovado edificio parisino.
A través de espejos, juegos de perspectiva, reflejos y arquitecturas imposibles, sus instalaciones invitan al público a cuestionar aquello que cree ver. Fachadas que parecen desafiar la gravedad, espacios duplicados y situaciones cotidianas convertidas en enigmas visuales forman parte de una obra construida sobre la idea de que la realidad es siempre más inestable de lo que parece.
“Es una inmensa alegría, una emoción muy grande, tener la oportunidad de realizar este proyecto en este lugar, por lo que significa el Grand Palais. Pero también es una doble alegría, porque es París. Viví aquí hace 20 años, trabajé mucho en Francia, también en Toulouse, en Nantes, en Lille, en Saint-Nazaire. Este no es un lugar aspiracional, una capital cultural excepcional, sino que tiene para mí una implicancia en lo personal”, había dicho Erlich a LA NACION en una breve entrevista exclusiva, momentos antes de la inauguración oficial.
Las propuestas de Nakaya, JR y Erlich comparten una misma búsqueda, que es transformar temporalmente lugares conocidos para convertirlos en escenarios de asombro. Niebla, montañas artificiales e ilusiones ópticas funcionan así como herramientas para alterar la experiencia del espacio y ofrecer nuevas formas de mirar edificios y monumentos que forman parte de la vida cotidiana.