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NO TIENEN VERGUENZA: CAPUTO NO LE PAGA A NADIE PERO SOSTUVO EL SUPERAVIT VENDIENDO EMPRESAS DEL ESTADO Y PATEANDO PAGOS POR 1,4 BILLONES

El recorte disparó el colapso del Pami, al que Economía le debe unos 1.000 millones de dólares; Deuda Flotante; Paga Dios

NO TIENEN VERGUENZA: CAPUTO NO LE PAGA A NADIE PERO SOSTUVO EL SUPERAVIT VENDIENDO EMPRESAS DEL ESTADO Y PATEANDO PAGOS POR 1,4 BILLONES, SIN PRIVATIZACIONES, EL SUPERÁVIT SE DESPLOMA HASTA EL 60%.

El Gobierno volvió a mostrar superávit en marzo. Pero el dato, lejos de reflejar una mejora estructural, expone un resultado poco sostenible, basado en patear pagos de obligaciones legales y los ingresos extraordinarios de las privatizaciones en marcha.

Economía informó esta semana un superávit financiero de $484.789 millones. El resultado primario fue de $930.284 millones y, tras descontar $445.495 millones de intereses de deuda, se llegó al saldo final. En el acumulado, el superávit equivale al 0,2% del PBI y el primario al 0,5%, en línea con la meta pactada con el FMI de 1,4% anual.

Sin embargo, ese resultado tiene detrás un mecanismo cada vez más exigido. El economista Christian Buteler advirtió que el resultado base caja "esconde la deuda flotante de lo devengado no pagado". En marzo, ese devengado no cancelado alcanzó los $1,4 billones. Es decir, compromisos asumidos que no se pagaron y que quedan como presión hacia adelante. “SOLO PAGA DIOS”

El problema es que para sostener el relato del superávit, el gobierno tiene que avanzar sobre partidas de fuerte impacto social., además de incumplir leyes como la del impuesto al combustible o la de financiamiento universitario. En el propio gobierno reconocen que si cumplieran con esas obligaciones, entrarían en déficit.

El recorte disparó el colapso del Pami, al que Economía le debe unos 1.000 millones de dólares, así como los recortes en subsidios al transporte abrieron una crisis por la baja de frecuencias en el área metropolitana.

Además, la combinación de ajustes de partidas nacionales con caída de la coparticipación por la baja de la recaudación por menor actividad, puso a varias provincias en un situación social tan límite que el susto llegó a la Casa Rosada, que tuvo que apurar un rescate con adelantos de coparticipación.

En paralelo, los números muestran el deterioro de la dinámica fiscal. Los ingresos totales cayeron 5,1% interanual en términos reales. Los tributarios bajaron 8%, reflejando el freno de la actividad. Los no tributarios subieron 38,9%, pero impulsados por ingresos extraordinarios vinculados a privatizaciones, como las represas del Comahue.

El gasto primario, en tanto, registró una caída real cercana al 5%. Ese recorte permitió sostener el superávit, pero explica el impacto en áreas sensibles. La mejora fiscal no vino por más ingresos, sino por menor gasto.

El Gobierno eligió priorizar la señal fiscal. La cuenta cierra. Pero lo hace apoyada en un ajuste que impacta en el nivel de actividad y en una deuda flotante que sigue creciendo por debajo de la línea. La pregunta ya no es si hay superávit. Es cuánto de ese número dibujado es sostenible en el tiempo.

Los datos de ejecución refuerzan esa lectura. Según el economista Martín Barrionuevo, el gasto primario cayó 5,8% real en marzo y el resultado primario también retrocedió 5,9%. En el acumulado del trimestre, el resultado primario muestra una caída de 0,3 billones a valores constantes de marzo.

La foto la completó Nadin Argañaraz., quien señaló que en el primer trimestre el superávit primario cayó 5% real interanual, mientras que el financiero subió apenas 1%. Pero al excluir los ingresos por privatizaciones, el resultado cambia fuerte: el primario se desploma 24% y el financiero cae 60,9%.

El cuadro que emerge es claro. El superávit se sostiene con postergación de pagos ineludibles, como las partidas del Pami y con ingresos extraordinarios. Cuando esos factores se aíslan, el resultado se debilita. El equilibrio aparece, pero con bases frágiles.

En ese esquema, el Gobierno eligió priorizar la señal fiscal. La cuenta cierra. Pero lo hace apoyada en un ajuste que impacta en el nivel de actividad y en una deuda flotante que sigue creciendo por debajo de la línea. La pregunta ya no es si hay superávit. Es cuánto de ese número dibujado es sostenible en el tiempo.

Todos miran a Manuel Adorni, como a un walking dead de la serie Javier Milei. Pero la caída virtual del vocero presidencial y jefe de Gabinete ha sido preámbulo de otro fin de ciclo. El gobierno convirtió en un infierno la economía de los argentinos, la micro es un desastre y en la macro no cierra nada. El Presidente reconoció su derrota al despotricar en la Cámara Argentino Norteamericana (ANCHAM) contra el índice de inflación y a todos se les representó el riesgo que sufre la cabeza de su ministro Luis “Toto” Caputo.

Las cámaras empresarias no tienen consuelo. El gran propalador de sus intereses demostró que las ideas de la dependencia, la destrucción del estado y el empobrecimiento de la mayoría no sirven. “Estamos de acuerdo con el camino que se tomó -afirman-pero no con las formas”.

No pueden ocultar que es un doble fracaso porque el camino que suponen esas palabras es el que fracasó con Mauricio Macri. La derecha quemó sus municiones con Macri y Milei. La Fundación Mediterránea ni el CEMA y los otros think tank de la economía neoliberal pueden aportar nada nuevo. Son viejas recetas que no funcionaron.

Miran con mínima esperanza una opción menos histriónica que se acerque a la seriedad que algunos de ellos vieron en el macrismo. Una seriedad tan poco científica, y por lo tanto nada seria, que en un año rompió récords de endeudamiento, con más de cien mil millones de dólares. En un año agotó su capacidad de tomar deuda con prestamistas privados y debió recurrir a una deuda impagable de otros cincuenta mil millones de dólares con el FMI. Una deuda que a partir de allí condicionó a los dos gobiernos que le continuaron y a varios de los que vendrán. No se ve la seriedad en una macro con semejante burrada.

Cuando se fue, el macrismo no dejó caminos, puentes, ni hospitales ni escuelas nuevas, sólo una inmensa deuda que hizo sufrir a los argentinos, que condicionó sus trabajos, sus salarios, sus estudios, su futuro. Le dicen “riesgo kuka” al “riesgo deuda”. Es cierto que los prestamistas internacionales huelen el fracaso de Milei y el posible ascenso de un gobierno popular. Pero eso es un presentimiento.

Lo que ven como una realidad concreta es a un país endeudado hasta las cejas, sin capacidad de pago. El verdadero riesgo para los negocios es el que generaron Macri y Milei. El “riesgo kuka” es una frase de fantasía para enroscarle la víbora a la gente. En todo caso es un argumento de sobremesa en una cena para recaudar fondos. Pero el dato de riesgo real es la deuda impagable.

Los gremios empresariales y las grandes corporaciones se jugaron por este proyecto, le escribieron las leyes laborales que retrajeron la economía, insistieron por una apertura aduanera que anuló la competencia, abogaron por una quita de impuestos que hizo caer la recaudación y con ella el nivel educativo y la parálisis de la obra pública.

A pesar de sus centros de investigación, de sus cuadros con títulos académicos en el exterior y la mar en coche, ese sector del capital concentrado se mostró con la voracidad suicida de un capitalismo primitivo, sin previsibilidad ni visión de futuro, arrastrado por una lógica de especulación en el corto plazo y sin un verdadero proyecto productivo.

Todavía tratan de defender lo indefendible. No es solamente Milei el que perdió credibilidad porque los principales responsables han sido estos mercachifles que lo promovieron. Ese discurso que mandó a los jubilados abajo del tren, que abandonó a los discapacitados y a los humildes, que hundió a la educación, a la ciencia y a la salud pública en aras de una cuenta de almacenero berreta que ha fundido a todo el país por su inconsistencia, quiso convertir a los argentinos a su imagen y semejanza.

Porque además de burro, hay que ser mala persona para despotricar contra cualquier forma institucional solidaria. Institucional quiere decir del Estado. Los argentinos son solidarios y un Estado solidario es el que más los representa y no el pensamiento burdo, inducido por los mercachifles, del que piensa como jugador de polo y busca trabajo en bicicleta.

El 3,4% de inflación funcionó como el 3 por ciento de las coimas. Es el final de un ciclo, de un discurso. Ya no será el neoliberalismo salvador, sino el neoliberalismo salvaje. Es lo que se escucha en la calle y lo que dicen las encuestas. En poco tiempo, Milei deberá entregar la cabeza de Adorni y después, o antes, tendrá que hacer lo mismo con Caputo quien se quedó sin recursos para mantener la política económica.

Mientras los tribunales argentinos frenaron la reforma laboral y exigieron el pago de la deuda a las universidades, Milei se fue a participar en la conmemoración de la creación del Estado de Israel. Será el único mandatario del planeta que acompañe al genocida Benjamín Netanyahu. En 2025, Milei no participó en el acto central en Tucumán para celebrar la independencia del país que preside porque dijo que había mal tiempo. Pero fue a festejar la de Israel en medio de la guerra. Son las prioridades de este personaje.

Es un escenario internacional volátil. Israel detuvo su invasión al Líbano y con eso se reabrió el estrecho de Ormuz. Los barcos que transportan millones de barriles de petróleo para China, Japón, Corea y países occidentales podrán seguir a sus destinos. La mayoría estuvo varada desde principios de marzo. Y recién ahora están llegando a puerto los que alcanzaron a pasar al comienzo del cierre. Los precios del petróleo suben y bajan y todos saben que la tregua es precaria. Por supuesto, en Argentina, los precios de la nafta no bajaron y tampoco los del transporte.

Las soledad de Netanyahu y las malas perspectivas electorales de Donald Trump comienzan a mostrar las grietas del proyecto hegemónico que sostiene Estados Unidos y al que se subordinó Milei. En Europa, los gobiernos que fueron humillados por la Casa Blanca, comenzaron a tomar distancia.

Como parte de ese reacomodo, se reconfiguran los horizontes de alianzas políticas y comerciales. El presidente español, Pedro Sánchez no quiso colaborar con los bombardeos de Estados Unidos a Irán, acaba de regresar de China y estrechó relaciones con Turquía. En ese marco convocó a una reunión de fuerzas políticas que resisten el proyecto hegemónico agresivo de Trump.

Entre los que viajaron hay una participación importante de figuras latinoamericanas, entre ellos, los presidentes de Brasil, Uruguay, Colombia y México, más otros mandatarios de Africa y Europa. De Argentina viajó con una agenda muy nutrida el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y los legisladores de Unión por la Patria Wado De Pedro, Nicolás Trotta, Eduardo Valdés, Jorge Taiana, Lorena Pokoik, Lucía Cámpora y Roxana Monzón. Habrá representantes de alrededor de cien fuerzas políticas de todo el mundo, inclusive de Estados Unidos.

La reunión se convocó con el nombre de Global Progressive Mobilisation (GPM), una denominación muy amplia. Más allá de sus alcances, da cuenta de la búsqueda de nuevos enfoques y posicionamientos a partir de la decadencia de la hegemonía estadounidense, la irrupción de China y los focos de guerra y violencia en el mundo. La contracara son Milei y Netanyahu, solos en Israel, los dos mandatarios más comprometidos con Trump.

Editorial Económico: infocentral.com.ar

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