Misterio en Misiones: hallaron ataúdes y urnas con cenizas en un local que funcionaba como una panadería
La ciudad de Posadas en ...
La ciudad de Posadas en Misiones se halla envuelta en un misterio luego de que una disputa familiar por una propiedad derivara en una investigación por el hallazgo de ataúdes y urnas con cenizas. El local funcionaba como una panadería en el pasado y no estaba utilizado.
Todo comenzó el último martes cuando se generó un conflicto entre familiares ante el ingreso de una pareja que reclamaba contar con autorización para volver a habitar el inmueble, situado sobre Avenida Chacabuco y Calle 113.
Cuando la Policía llegó al lugar, se encontró con una situación de conflicto y, además, con unos 30 ataúdes en la vía pública, según consignó Misiones Online.
De acuerdo a lo que contó Verónica González, una de las personas que afirma ser la propietaria, fue ella quien al llegar al lugar halló -para su sorpresa- los féretros. Tras el descubrimiento, comenzó a remover los elementos por motivos de limpieza.
El hecho provocó el inicio de una investigación para conocer las circunstancias alrededor del hallazgo de los ataúdes, mientras aún se intenta resolver judicialmente el conflicto por la propiedad.
La disputa en el lugar no pasó a mayores, pero en las últimas horas González, quien habría recibido nuevamente autorización para volver, encontró dos urnas funerarias con cenizas presuntamente humanas junto a un cajón de menor tamaño en el interior del local.
Las dos urnas contaban con nombre, apellido y fecha de fallecimiento y una de ellas estaba identificada con una funeraria del municipio de Candelaria.
A su vez, González destacó que no tocó las urnas y que avisó a sus abogados para que se informe a las autoridades. Por otro lado, indicó que falta maquinaria y elementos vinculados a la panadería que funcionaba allí anteriormente.
Un hombre se adjudicó la propiedad de los ataúdesLuego del incidente en el inmueble, un joven con domicilio en la ciudad misionera de Leandro N. Alem viajó hasta Posadas y admitió ser el propietario de los ataúdes.
“Los dejé ahí a resguardo hace un año, estaban todos bien apilados, con las telas debajo para que no se dañen, bien cerrados para que no les entren bichos. Son todos nuevos, no hay ninguno usado. Ellos tiraron, rompieron, los dañaron”, manifestó Mauricio Morel, en diálogo con El Territorio.
Según su versión, había comprado los féretros con el objetivo de montar un negocio propio, pero al no prosperar, guardó todos los elementos en el lugar, con el presunto aval de Julia Cordeiro, otra de las personas que afirma ser la dueña del local.
Por su parte, Cordeiro aseguró que la pareja que ingresó a la propiedad no contaba con orden judicial y que ella reside en la vivienda trasera del inmueble junto a sus dos hijas hace 30 años. Además, indicó que la propiedad pertenecía a su fallecido esposo, José Pereyra.