Malezas: el riesgo oculto que viaja en las cosechadoras
Un aspecto clave para enfrentar el crecimiento de la superficie con malezas es adoptar una estrategia que vaya más allá de los herbicidas. “En muchos casos comienza mucho antes: evitando que nu...
Un aspecto clave para enfrentar el crecimiento de la superficie con malezas es adoptar una estrategia que vaya más allá de los herbicidas. “En muchos casos comienza mucho antes: evitando que nuevas semillas o inóculo ingresen al lote”, puntualiza un informe reciente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).
“En un contexto donde aumentan los casos de resistencia y se incrementa la complejidad de control, prevenir la dispersión se vuelve una de las estrategias más eficientes y económicas dentro del manejo integrado de plagas”, sostiene el trabajo.
El foco del problema está en la cosechadora ya que el movimiento permanente de maquinaria entre los campos “puede transformar a la cosecha en uno de los principales momentos de dispersión de malezas y enfermedades dentro del sistema productivo”, dice el informe.
¿Por qué sucede esto? En el período de trabajo de la cosecha, sucede que pueden quedar retenidos en diferentes partes de la máquina (plataforma, embocador, rotor, zarandas, cola, ejes o neumáticos) semillas y restos vegetales que más tarde son liberados en otros ambientes. “El problema suele pasar inadvertido hasta que aparecen los primeros manchones o síntomas. Muchas veces, las nuevas infestaciones coinciden con las primeras pasadas de la máquina o con sectores de descarga, evidenciando el ingreso de semillas o inóculo transportados desde otros lotes”, añade.
El problema se agrava cuando las cosechadoras trabajan en forma continua entre campos. En esos casos, el riesgo aumenta notoriamente. “Además del movimiento interno dentro de un lote, el traslado de equipos entre zonas agrícolas puede introducir especies o biotipos que hasta ese momento no estaban presentes en el área, incluyendo malezas resistentes a herbicidas. Una vez instaladas, estas poblaciones suelen expandirse rápidamente y generan incrementos significativos en los costos de manejo” advierte el informe de Aapresid.
El ejemplo más representativo es el avance de Amaranthus palmeri, resistente a glifosato, cuya introducción al país “se asocia al ingreso de maquinaria contaminada”, recuerda. “Desde entonces, el movimiento frecuente de cosechadoras favoreció su expansión hacia nuevas regiones productivas. La velocidad de expansión observada en los últimos años refleja el impacto que puede tener la maquinaria agrícola como vehículo de propagación”, reafirma.
Una de las soluciones más simples y de bajo costo relativo es la limpieza de las cosechadoras. “Eliminar completamente todas las semillas o inóculos retenidos puede ser difícil e implica un tiempo operativo adicional. Pero implementar protocolos básicos de limpieza reduce significativamente el riesgo de dispersión y las consecuentes pérdidas productivas. Lo ideal es realizar la limpieza entre lote y lote, fuera del área productiva y en sitios donde las semillas puedan ser contenidas y eliminadas”, recomienda.
Al respecto, el informe de Aapresid aconseja seguir los siguientes pasos:
Limpieza general con aire a presión en toda la máquina. Atención especial a zonas donde se acumula material: sacapajas, zarandas y sinfines.Limpieza de norias, retorno y grano limpio.Limpieza del cabezal y embocador. Funcionamiento en vacío para desprender material residual.Uso de material vegetal (como fardos) para barrer el interior.Repetir limpieza final con aire.Considerar también la limpieza del carro tolva.“Estos sectores concentran gran cantidad de semillas adheridas, principalmente asociadas a restos de paja y granza, lo que explica su rol en la dispersión entre lotes”, indica
Pero si las malezas ya se instalaron, “el objetivo pasa a ser reducir el aporte al banco de semillas y limitar su movimiento dentro y entre lotes”. Al respecto, propone un conjunto de acciones de manejo para enfrentar el problema. Estas son:
Monitorear cabeceras e identificar manchones.Cosechar primero los lotes más limpios y dejar para el final y/o evitar los sectores altamente infestados. Comenzar la cosecha por las cabeceras.Remover a mano escapes puntuales antes de cosechar.Evitar trasladar maquinaria sin limpieza previa.“Estas prácticas permiten disminuir la dispersión interna y reducir la reposición de semillas o inóculo hacia campañas futuras”, indica el informe.
Más allá de la limpieza de equipos, destaca el trabajo de Aapresid, “a nivel internacional avanzan tecnologías específicas para reducir el retorno de semillas de malezas durante la cosecha, como los destructores de semillas incorporados a las cosechadoras”.
Esos sistemas “destruyen gran parte de las semillas recolectadas antes de que vuelvan al lote junto con la cola de la cosecha”. En el país ya se realizaron algunas pruebas con estos equipos y su adopción comercial apenas ha comenzado, concluye el informe.