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Los empresarios prefieren los insultos antes que el pasado

El poder en la Argentina es endogámico. Los mismos personajes que un día se enfrentan en las redes o en un canal de TV, al día siguiente brindan en una cena o comparten un partido de tenis en un...

El poder en la Argentina es endogámico. Los mismos personajes que un día se enfrentan en las redes o en un canal de TV, al día siguiente brindan en una cena o comparten un partido de tenis en un club. Pasa en el mundo empresario y también en la política. Y, sobre todo, entre ambos: los dos mundos están más pegados de lo que dejan ver. Las conversaciones son constantes y los puntos de encuentro, muchos más de los que salen a la superficie.

Un ejemplo de ello fue el cumpleaños hace 15 días en Bariloche de un empresario nacional. En el momento de soplar las velas, en el hotel Pire-Hue, en la base del Cerro Catedral, se los podía ver hablando animadamente al expresidente Mauricio Macri, al banquero Jorge Brito y al secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli. Los primeros dos, potenciales candidatos a presidente para la elección del año próximo; el último, antiguo contrincante de Macri en la presidencial de 2015.

En el círculo rojo existe todavía la aspiración de poder plantear una alternativa a Javier Milei, que represente una continuidad de las políticas económicas, pero con otros modales. Sin embargo, también en las conversaciones que, en confianza, existen en el entramado de poder se asienta la idea de que, bajo ningún concepto, una candidatura debiera poner en riesgo el rumbo económico. “Muchos de los que están hablando de competir, si ven que no tienen posibilidades, después también hablan de que van a terminar apoyando a Milei: lo dice Macri, pero también Brito”, explica un empresario. “No son tontos: hoy sus negocios valen mucho más que en el kirchnerismo”, desliza. Los números son elocuentes: la acción del Banco Macro que cotiza en Nueva York pasó de US$26,80 a comienzos de diciembre de 2023, antes de que asumiera el gobierno libertario, a US$79,18, ayer; ganó 195,5% en dólares. Durante el último gobierno kirchnerista, nunca había logrado levantar vuelo; incluso terminó US$2 abajo de lo que había arrancado en diciembre de 2019. Algo de esto se habló en aquel cumpleaños en el hotel más exclusivo del centro de esquí de Río Negro.

Pero incluso en los círculos industriales, que están sufriendo en gran medida los cimbronazos del nuevo modelo económico, también una mayoría reconoce que no quiere dar marcha atrás con todos los cambios implementados por Javier Milei. Así se desprende de una encuesta entre 1200 casos, relevados entre junio y agosto pasados, que la Unión Industrial Argentina (UIA) encargó al consultor Guillermo Oliveto, cuyos resultados por ahora no son públicos. El 85% de los encuestados, confiaron, respondió que no quiere volver atrás, y el 60% está medianamente de acuerdo con el rumbo económico. Por los resultados es evidente que el consenso sobre el modelo no es total, pero que aun en la industria prevalece la idea de que el presente tiene mejor futuro que el pasado.

De ahí el malestar que se generó dentro de la UIA por las declaraciones que el vicepresidente de la entidad, el santafesino Guillermo Moretti, hizo el mismo día en el que la central fabril llevó a cabo su acto anual en la sede del laboratorio Elea en la provincia de Buenos Aires, y que provocaron una dura respuesta del Gobierno. “Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es la industria, no tiene idea. Estamos manejados por Rivadavia II. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, disparó Moretti en alusión al ministro Luis Caputo, quien luego no demoró en responder. El discurso del titular de la UIA, Martin Rappallini, había sido consensuado por la cúpula de la entidad previamente. No solo eso, apenas lo pronunció, muchos en el chat de Whatsapp de la UIA lo felicitaron, incluso algunos de los representantes de las industrias más golpeadas. “Había que plantear todos los temas pendientes, pero no romper puentes; lo de Moretti es una jugada política, más ligada con el kirchnerismo”, aseveraron.

Incluso, a contramano de lo que dicta el protocolo (y el buen gusto), en la UIA se acordó este año no invitar al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, al evento. “Si lo invitas a Axel metes ruido político que no tiene sentido. Con el gobierno provincial tiene que gestionar la UIPBA . Nosotros, nuestro interlocutor, es el gobierno nacional”, se defendió un miembro de la mesa chica.

Dejar afuera al gobernador de la provincia en la cual se desarrolló el evento era una señal hacia el gobierno nacional, que por su parte igual decidió faltar en masa a la convocatoria. Pero también responde a que, en privado, muchos de los industriales tampoco comulgan con las ideas económicas de Kicillof. “Axel sigue siendo la mancha venenosa del establishment”, se sinceró un empresario, siempre bajo la condición de no ser identificado. “Hace poco estuvo en el Alvear hablando con empresarios y después ante embajadores europeos, diciendo que no está de acuerdo con el RIGI, en desacuerdo con el acuerdo con la UE… Acá creo que ninguno duda de que hay que integrarse al mundo y tener seguridad jurídica”, detalló. Es evidente que la tolerancia al destrato y a los insultos es mayor que la que existe hacia las propuestas de Kicillof.

Aunque no por ello es menos incómoda la situación de la cámara industrial, que al mismo tiempo es responsable de cerca del 20% del empleo del país. Porque reconocen que la actividad económica todavía no termina de dar señales alentadoras, más allá de lo que sucede en las empresas de petróleo y gas, en la minería y en el agro. Esperan poder plantearle al Gobierno directamente sus inquietudes en una reunión prevista con el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne -el funcionario de mayor rango que asistió al Día de la Industria en Los Polvorines- en la semana del 14 de este mes.

No hay por ahora señales de que el Gobierno tenga previsto hacer algo al respecto que permita encender los motores de las actividades que vienen rezagadas. Las iniciativas que se anunciaron -la flexibililzación de los créditos en dólares o el impulso de hipotecas financiadas con dinero de la Anses- ayudan, pero no mueven el amperímetro. La esperanza mayor está puesta en la baja de tasas de interés en pesos que pareciera estar impulsando el Banco Central (BCRA), que ayudaría a mejorar las condiciones de los créditos, pero aquí también el límite al crecimiento estará dado por la cantidad de pesos en la economía, que por ahora se mantiene más bien estable.

Con todo, un informe del banco Citi, difundido ayer, plantea la tesis -contraria por ahora al consenso del mercado financiero-, de que los inversores están sobreestimando el riesgo de que la Argentina dé marcha atrás con las reformas. El informe, firmado por los economistas Ricardo Dessy y Felipe Juncal, señala que, si bien el riesgo país sube desde julio y las señales sociales preocupan —el salario real que no levanta, la morosidad de los hogares en máximos—, hay fundamentos económicos sólidos: es el tercer año de disciplina fiscal, la inflación está en baja y habrá crecimiento tanto este año como en 2027. Desde el punto de vista político, asevera, un regreso al estatismo es el desenlace electoral menos probable, dada la aritmética del Congreso y porque también la oposición no tiene una plataforma común. Además, dice el Citi, ya no es solo la voluntad del Gobierno, sino que hay incentivos que apuntan en la misma dirección: la energía y la minería que prometen dólares a las provincias, y un electorado que empezó a pedir otra cosa.

A diferencia de lo que sucedió en otros gobiernos no peronistas, el mundo podría también jugar a favor de la reelección libertaria. La soja parece que no es solo peronista. Hace días que no para de subir. Ayer se operaba en Rosario a $564.000 la tonelada. “Queda mucha soja sin vender”, anticipa un productor. “Muchos dólares para Caputo”, ironizó. Y a los dólares que están entrando por el petróleo o la minería, se sumará de nuevo en los próximos días otra ola de emisiones de deuda corporativas y de provincias. Serán más divisas para las arcas del BCRA, que así podría seguir haciéndose de un colchón de cara a la elección del 2027.

El campo es un jugador clave para los meses que vienen. No por nada es relevante la interna que se define el 9 de este mes en la Sociedad Rural. Quienes siguen el poroteo de votos -los socios pueden votar de manera electrónica hasta el mismo 9- aseguran que las dos listas: la del oficialismo encabezada por Nicolás Pino y la de la oposición, que lidera Marcos Pereda, están prácticamente empatadas. “Hay 3000 socios: tenemos 1000 que aseguran que votaron por nuestra lista; 950 por la del oficialismo, pero falta todavía tener información de un tercio del padrón”, aseguraron desde las huestes de Pereda. En poco se diferencia de la política nacional. Queda por ver si se diferencia o no de elecciones polémicas como las que supo tener la AFA.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/los-empresarios-prefieren-los-insultos-al-pasado-nid03092026/

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