Lo peor son las pequeñas cosas
No soporto que me saluden con un beso todos los días. No es que no me guste que me saluden con un beso, pero no me gusta que me saluden con un beso cada día las mismas personas a la misma hora en...
No soporto que me saluden con un beso todos los días. No es que no me guste que me saluden con un beso, pero no me gusta que me saluden con un beso cada día las mismas personas a la misma hora en el mismo lugar. No me hace sentido, no le veo la gracia.
Me da rabia cuando mi novio tiende la cama porque no la tiende tan bien como yo. Para mí la cama se debe hacer a mi manera o nada porque yo primero ventilo el cuarto y después, solo unas horas después, estiro bien el cubre colchón, estiro bien las sábanas, estiro bien la frazada, reviso que no haya arrugas y le pongo perfumito a la almohada. A él no le importa nada y la tiende todos los días. Yo solo los fines de semana.
Odio que en el trabajo me toquen el teclado, el mouse, la silla, se paren atrás para ver mi monitor, me pidan un mate, me digan que me relaje, me pregunten cientos de veces lo mismo.
No me gusta que le gente me hable de cerca, me pica el cuerpo por dentro cada vez que alguien acerca su cabeza contra la mía para decirme cualquier cosa que no necesita de esa distancia. Me dan ganas de gritar pero nunca grito.
Me molesta cuando me regalan cosas que no quiero. Todos los años les digo a mis amigas que me regalen libros porque todos los años tengo una lista de libros que quiero comprar y entonces pido que me los compren para facilitar el gasto pero mis amigas me dicen que no, que ya me regalaron libros y me regalan otra cosa.
Detesto que usen un mismo cuchillo para cortar tortas de gustos diferentes, que intenten hacerme reír, que me pregunten si leí tal libro, los cuadros torcidos, a la gente que baila mal pero no lo sabe, que se sequen las manos con la toalla con la que me seco el cuerpo, apoyar la cabeza en la camilla de pilates, en el asiento de un avión, que mi madre siga fumando, que mi hermano también, las cucarachas, que hagan migas y no las levanten, el olor a milanesa, que me feliciten por cualquier cosa, los lavavajillas, ir a un evento como acompañante, las esponjas vegetales, la mayonesa, los suecos de plástico, a las personas que se visten con rojo en Navidad, con blanco en Año Nuevo, los paraguas, las listas de pendientes en el celular, el polvo sobre la madera, las escobas de paja, los azulejos con dibujos, las berenjenas en escabeche, cualquier cosa al escabeche, a todos los que vienen a mi casa y no se sacan las zapatillas para estar en mi casa porque jamás le pediría a nadie que se descalce pero no puedo dejar de pensar en eso.
No aguanto que me saluden por mi cumpleaños. No me disgusta cumplir años.
Estoy en contra de que una persona que me insulta o me maltrata o me lastima después me pida perdón. No siempre quiero perdonar y que lo hagan me obliga a hacerlo. Yo sé lidiar con el rencor.
Me dan asco los pelos, los pelos en el piso, los pelos en el subte, los pelos en la alfombra, los pelos en la ducha, los pelos en los asientos en los que me tengo que sentar, los pelos en la bacha, los pelos enredados en cosas, en un jabón, en un suéter, en un cepillo, los pelos largos peor, todos los pelos, cada uno y son miles todo el tiempo.
Me enoja que mis invitados cierren las canillas del vanitory con las manos mojadas y dejen gotas por todos lados. Yo si lo hago lo hago de dos maneras diferentes: una, me lavo las manos, me seco las manos y después cierro la canilla; dos, me lavo las manos, cierro la canilla, me seco las manos y luego seco alrededor. Una vez vi a una mujer hacer lo mismo que yo en el baño de un shopping y me pareció bien.
Lo peor son las pequeñas cosas, porque son muchísimas y las tengo que soportar, que tragar aunque me cueste, me duela o se note el gesto. No puedo mostrar lo que siento porque cuánto o tanto tendrían que quererme para aceptarme. Para vivir necesito que no se den cuenta de que soy insoportable.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/lo-peor-son-las-pequenas-cosas-nid28082025/