La fórmula que aplican cada vez más ciudades para no quedar sumergidas bajo el agua
Ya no es cuestión de si una ...
Ya no es cuestión de si una ciudad va a inundarse, sino de cuándo será. Lo que antes era una noticia aislada, hoy es un paisaje cada vez más cotidiano.
Casos como el de Tucumán, que en marzo pasado se convirtió en el epicentro de una tragedia evitable, con familias atrapadas entre barro y correntadas de agua que las llevó por delante. O como el del norte de la provincia de Santa Fe, en donde las fuertes lluvias de abril dejaron un panorama desolador, con 1.000.000 de hectáreas inundadas y animales atrapados en el agua. Incluso Bahía Blanca, que aún intenta recomponerse del histórico temporal que la arrasó en marzo de 2025, volvió a ser debate urgente de científicos.
Ante este panorama desolador de inundaciones que cada vez toman más y más fuerza en diversas ciudades del mundo, surge la necesidad urgente de repensar su diseño para encontrar la forma de hacerle frente desde otra estrategia.
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Frente a este desafío surge un modelo desarrollado en China conocido como “ciudades esponja” que plantea un cambio de paradigma: en lugar de evacuar rápidamente el agua de lluvia, propone absorberla, infiltrarla y reutilizarla dentro del entorno urbano. Es decir, la idea es dejar de pelear contra los ríos y empezar a diseñar ciudades que respiren.
Según el arquitecto paisajista Kongjian Yu, la solución no es armarse de barreras y desagües, sino que hay que dejar entrar el agua a las ciudades.
El objetivo es ambicioso: para 2030, el 80% de las áreas urbanas en ese país deberán capturar y reutilizar al menos el 70% del agua lluvia, según las directrices oficiales emitidas por el Consejo de Estado de China en 2015 para la construcción de ciudades esponja.
¿Cómo son esas ciudades esponja?En China, donde el modelo ya se lleva a cabo, el suelo, por ejemplo, se reemplazó por pavimentos permeables de ladrillos especiales que permiten capturar el agua de lluvia y destinarse a múltiples usos como el riego, el abastecimiento y usos industriales, entre otros. Asimismo, esto ocurre con los techos que son reemplazados por follajes naturales que permiten acelerar y facilitar esa absorción e incluso, debajo de estos, canalizar el agua.
Captación, almacenamiento, infiltración natural del agua y liberación paulatina de esta, tal cual como lo hace una esponja. Así funcionan estas ciudades.
Todas esas imágenes de ciudades literalmente bajo el agua o regiones con escasez de agua (suelos áridos donde los animales se quedan calcinados por la falta de este recurso) tienen que empezar a tener un panorama más alentador. En China y Estados Unidos esto ya es una realidad y un caso de éxito que el resto de las regiones podrían tomar.
América Latina avanza con pequeños pasosEn la región, varias ciudades ya están incorporando estos principios a través de soluciones basadas en la naturaleza, aunque aún de manera aislada. Entre los casos más destacados se encuentran:
El Parque Hídrico La Quebradora, en Ciudad de México, MéxicoParques inundables en San Pablo, BrasilLa recuperación de quebradas en Quito, PerúEstos proyectos demuestran avances en la gestión urbana del agua, pero todavía no logran consolidarse como parte integral del modelo de ciudad.
Pero, en una ciudad de la región este enfoque ya comenzó a escalar. La Secretaría Distrital del Hábitat, entidad que dirige la transformación de Bogotá, Colombia, lidera una intervención que articula drenaje urbano sostenible, recuperación ambiental y control de erosión.
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El proyecto busca mejorar la infiltración del agua de lluvia, reducir la presión sobre el sistema de alcantarillado y adaptarse a las condiciones geográficas del territorio, particularmente en zonas de alta vulnerabilidad.
“La adaptación de territorios como San Cristóbal demuestra que es posible reducir el riesgo desde soluciones que trabajan con la naturaleza, fortalecen la resiliencia urbana y permiten intervenir sin desplazar a las comunidades”, afirmó Vanessa Velasco, referente en desarrollo urbano y secretaria de hábitat de Bogotá.
En un contexto de urbanización acelerada y cambio climático, las "ciudades esponja" comienzan a perfilarse como una posibilidad de mermar las constantes inundaciones que cada vez azotan más a las diversas ciudades.