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La conoció al filmar su fiesta de 15 y años después se casaron: la historia de amor que nació detrás de una cámara

La historia de amor de Lucas Castro y Yesica Zanetta empezó detrás de una cámara de video, era mayo de 2005 y ambos estaban en la fiesta de 15 de ella, en Mendoza.Él tenía apenas 22 añ...

La historia de amor de Lucas Castro y Yesica Zanetta empezó detrás de una cámara de video, era mayo de 2005 y ambos estaban en la fiesta de 15 de ella, en Mendoza.

Él tenía apenas 22 años y ya trabajaba profesionalmente en el mundo audiovisual. Ella cumplía 15 y disfrutaba una noche que, como tantas otras adolescentes, quedaría registrada para siempre en un video familiar. Lo que ninguno imaginaba era que esa filmación terminaría convirtiéndose, con el tiempo, en el primer capítulo de una historia compartida que ya lleva casi 20 años.

Si dos años después....

“Conocí a mi mujer trabajando, filmando su cumpleaños de 15”, recuerda Lucas. Y aunque hoy lo cuenta entre risas y naturalidad, hay algo profundamente cinematográfico en esa escena: un joven camarógrafo siguiendo cada instante de una fiesta sin saber que, detrás de ese lente, estaba mirando a la persona con la que iba a construir su vida.

Lucas había llegado a ese cumpleaños gracias a un fotógrafo amigo suyo, vinculado a la tía de Yesica —a quien ella considera una segunda mamá—. Les mostró algunos trabajos audiovisuales, gustaron y finalmente quedó encargado de registrar la fiesta.

“Dos años después de su cumpleaños volvimos a contactarnos y ahí empezamos a conocernos y a salir”, resume él. El noviazgo comenzó oficialmente el 22 de julio de 2007. Desde entonces, casi no volvieron a separarse.

Lo curioso es que gran parte de la historia quedó registrada en imágenes. Fotos del cumpleaños de 15, del noviazgo, del compromiso, de la boda, de los viajes y también de los proyectos laborales que construyeron juntos. Como si el destino hubiera querido dejar documentado cada paso de una relación nacida, justamente, en el universo audiovisual.

“Su sonrisa me conquistó desde el primer momento”

“Desde el primer instante que vi a Yesi, me encantó su forma de ser tan distendida, suelta, su sonrisa y sobre todo su transparencia. Además de ser hermosa, me conquistó desde el primer momento. Realmente para mí fue amor a primera vista”, confiesa Lucas.

La frase no parece dicha al pasar. Él la sostiene con la misma convicción con la que habla de sus proyectos o de sus sueños profesionales. Porque para Lucas, el amor y el trabajo nunca estuvieron completamente separados.

“Soy un agradecido a Dios y a la vida de haber podido encontrar al amor de mi vida, con quien ya llevo compartiendo 19 años como compañeros de vida, aventuras y proyectos que día a día vamos cumpliendo juntos”, dice.

La historia avanzó despacio, sólida, creciendo con el tiempo. Después de siete años de novios llegó el casamiento. Pero antes hubo otra escena inolvidable.

El 22 de julio de 2009, exactamente dos años después de haberse puesto de novios, Mendoza amaneció nevada. Ese día Lucas le propuso compromiso.

El amor como un proyecto cotidiano

La nieve convirtió ese momento en una postal difícil de olvidar. Una de esas imágenes que parecen escritas para una película romántica. Y cinco años más tarde, el 8 de marzo de 2014, finalmente se casaron.

Desde entonces construyeron una vida atravesada por el compañerismo, los viajes, el trabajo compartido y una forma muy particular de entender el amor: como un proyecto cotidiano.

“Estos 19 años al lado de Lucas han estado llenos de amor, compañerismo y muchísimo aprendizaje”, cuenta Yesica.

Y agrega algo que define muy bien el vínculo entre ambos: “Él me enseñó, en lo laboral, gran parte de lo que hoy somos como equipo. Siempre tomamos las decisiones juntos y compartimos el mismo enfoque de crecer, progresar y cumplir sueños”.

Porque con el tiempo la relación también se transformó en sociedad profesional.

Hoy Yesica trabaja junto a Lucas en la productora audiovisual que él fundó y que actualmente desarrolla contenidos para grandes marcas nacionales e internacionales. Entre cámaras, producciones, viajes, reuniones y proyectos, aprendieron a convivir también en el terreno laboral. Y aunque muchas parejas sienten que trabajar juntas puede desgastar el vínculo, en ellos parece haber ocurrido lo contrario.

“Nos llevamos muy bien, y aunque trabajar juntos y ser pareja no suele ser fácil, en nuestro caso, gracias a Dios, sí lo es”, dice ella.

Detrás de esa armonía hay algo más profundo: una construcción paciente de años.

“Romántico y detallista”, dice ella

Yesica describe a Lucas como una persona “romántica y detallista”, capaz de sorprenderla todavía después de casi dos décadas.

“Lo que siempre me enamora de él es lo romántico y detallista que puede ser, porque cada tanto logra sorprenderme de maneras simples pero especiales”, cuenta. Y enseguida aparece otra característica que parece atravesar toda la vida de Lucas: su impulso constante hacia adelante.

“Es una persona amorosa, inquieta, llena de proyectos e ideas por cumplir. Tiene esa capacidad de motivar y empujar siempre hacia adelante, y eso es algo que admiro profundamente”.

La pareja comparte muchas actividades cotidianas: viajar, ir al cine, salir a comer o simplemente disfrutar tiempo juntos. Pero quizás el detalle más revelador aparece en las pequeñas rutinas diarias.

“Soy muy feliz todos los días a su lado. No hay un solo día en el que no nos digamos ‘te amo’, nos abracemos o nos saludemos antes de dormir deseándonos buenas noches”, dice Yesica. Y agrega una frase simple, pero poderosa: “Creo que esos pequeños detalles son los que mantienen vivo el amor y el respeto que hoy nos tenemos”.

Como toda pareja, atravesaron momentos difíciles. Pero ambos coinciden en que el tiempo les enseñó a discutir menos y acompañarse más. “Con la madurez aprendimos a enfrentar los obstáculos de otra manera, entendiendo que dialogar y acompañarnos vale mucho más que una gran discusión”, explica ella.

En el medio de esa vida compartida también apareció Luna, su “hija perruna”, como ambos la llaman entre sonrisas. Para ellos no es solamente una mascota: es parte central de la familia y de la rutina cotidiana.

Mientras tanto, la productora audiovisual que comenzaron construyendo casi desde cero sigue creciendo año tras año.

Lucas, que empezó trabajando con cámaras VHS cuando apenas era un adolescente, hoy lidera un equipo de más de 20 profesionales y desarrolla producciones para importantes empresas nacionales e internacionales. Yesica se convirtió en un sostén clave de ese crecimiento.

“Ella es el motor”, dice él

“Amar a Yesi es todo. Es ella el motor que me ayuda a crecer profesionalmente y su apoyo es incondicional. Realmente me encanta sentirme enamorado de ella y sueño estar a su lado eternamente”, asegura Lucas.

Hay algo conmovedor en esa historia: mientras gran parte de las relaciones modernas parecen consumirse rápido, ellos construyeron la suya lentamente, atravesando distintas etapas de la vida sin dejar de elegirse.

Primero fueron un camarógrafo y una adolescente festejando sus 15. Después dos jóvenes aprendiendo a crecer juntos. Más tarde socios, compañeros de trabajo, viajeros y emprendedores.

Y quizás lo más lindo es que, en una época donde casi todo se vuelve efímero, ellos todavía conservan algo muy antiguo: la costumbre de seguir enamorándose en los detalles cotidianos. Tal vez por eso su historia parece tan cinematográfica. Porque empezó detrás de una cámara, pero terminó convirtiéndose en una vida entera compartida frente al mismo horizonte.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/le-filmo-la-fiesta-de-15-y-anos-despues-se-casaron-la-historia-de-amor-mendocina-que-nacio-detras-de-nid29052026/

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