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La colombiana que fue detenida por el ICE y hoy ayuda a miles de migrantes en California a través de la lectura

La migrante colombiana, ...

La migrante colombiana, Tatyana Arévalo, estaba sumida en el desánimo en un centro de detención en California cuando vio un carrito con libros. La alegría de encontrar esta fuente de distracción se desvaneció al instante cuando descubrió que solo contaba con lecturas en inglés o mandarín. Aquella experiencia fue el punto de partida para “Letras que abrazan”, una iniciativa dedicada a recolectar escritos en español y cartas de apoyo para los migrantes detenidos.

La historia de Tatyana Arévalo, la colombiana detrás de “Letras que abrazan”

Arévalo es una ingeniera industrial colombiana que trabajó durante siete años en el sector de la construcción. En 2018, decidió emigrar a Nueva Zelanda para aprender inglés y mejorar su calidad de vida.

Al conocer cómo era el proceso migratorio en el país, abrió un canal de YouTube para explicar los trámites para estudiar y trabajar allá.

“En vista de que mis amiguitos de la universidad me preguntaban cómo hice para estudiar en Nueva Zelanda y cuánto ganaba, decidí contar mi proceso en YouTube para que no me preguntaran lo mismo siempre”, dijo en diálogo con LA NACION.

Sus videos tuvieron un impacto entre desconocidos, lo que la llevó a hacer pública su cuenta de Instagram, que en la actualidad cuenta con 321 mil seguidores.

Llegada a Estados Unidos y su proceso de adaptación

En 2023, tras vivir en España y Malta, emigró a Estados Unidos a través de Hawái. Permaneció en la isla durante un mes mientras organizaba su proceso de asilo, un período en el que pudo constatar la rigurosidad en términos migratorios.

“En Hawáí cada persona debe poner su propio abogado y no hay muchos hispanos. La migración es más de Asia porque están al lado de Japón, así que es muy raro ver a alguien que está en un proceso migratorio hispano”, aseguró.

Un mes después de estar en la isla, se mudó a California, donde se estableció en el área de San José y San Francisco.

Allí, al observar el movimiento de las comunidades migrantes y las numerosas incógnitas torno a los procesos migratorios, comenzó a utilizar sus redes sociales para entrevistar a trabajadores hispanos de diversos rubros.

Asimismo, conversó con personas con distintos visados (K1, O, H, F, J, K) para difundir testimonios reales.

“California es un lugar donde hay demasiados hispanos, en especial mexicanos. Así que me preguntaban sobre cómo llegar a EE.UU. En esos casos, siempre dejé en claro que no era abogada o una agencia de viajes”, dijo.

“Sin embargo, como eran temas que yo explicaba, yo conseguía quién tenía una K1 y entonces entrevistaba a esa persona”, agregó.

Qué se sabe de la detención de Tatyana Arévalo por el ICE en California

Mientras creaba contenido para orientar y apoyar a la comunidad migrante, Arévalo debía reportarse ante las agencias federales mediante la aplicación móvil BI SmartLink y cargar una fotografía semanal como parte de su proceso de solicitud de asilo.

En octubre de ese año, tras cambiar de celular, Arévalo dejó de recibir las notificaciones de la aplicación y no advirtió que había pasado el plazo para tomarse la foto. Como consecuencia, durante su siguiente cita de control, las autoridades le impusieron una tobillera electrónica en la pierna.

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“Yo me puse la tobillera en el pie derecho y me dolía mucho, porque yo manejaba el carro y usaba ese pie para frenar. Me lastimé bastante, recordó.

Luego añadió: “Debido a esto, le comuniqué a mis seguidores que, si se lo van a poner, pónganselo en el pie izquierdo porque el pie derecho es más dominante”.

En diciembre, dos meses después de tener la tobillera, acudió a una cita migratoria de rutina. Al ingresar al recinto, fue detenida por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

“Ese día había una protesta afuera del lugar y los manifestantes advertían a las personas que no entraran porque los agentes estaban realizando arrestos”, recordó.

“En ese momento, pensé: ‘No creo que me pase, he cumplido con todo’. Pero entré y ahí mismo me amarraron el estómago, las manos, los pies”, añadió.

Arévalo fue trasladado durante varias horas en vehículos de transporte fríos conocidos como “hieleras”, antes de ser derivado a un centro de detención en California. Allí permaneció casi dos meses en celdas compartidas durante más de 12 horas al día.

“Hubo días muy difíciles, porque no solo se trata de estar privado en libertad. Era enfrentar condiciones como la baja calidad en la alimentación, el frío y el encierro en calabozos de apenas dos metros”, señaló.

De su detención por agentes del ICE a “Letras que abrazan”

La colombiana pasó Navidad y Año Nuevo en una rutina marcada por su celda compartida y el frío constante entre las paredes del centro de detención.

Un día, mientras se encontraba en el área de las duchas, vio llegar el carrito de lectura del lugar. Al advertir que no había libros en español, comprendió la importancia de contar con este tipo de material en ese contexto.

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“Al ver que no había escritos en español, me puse muy triste porque dije: ‘Quería leer algo y pasar mi día entretenido’. Aunque sé hablar inglés, cuando uno está en esa situación tan vulnerable y con el ánimo tan bajo, lo que menos se quiere es esforzar la mente para pensar en un idioma que no es el suyo”, dijo.

“En ese momento pensé: ‘Bueno, de pronto yo puedo hacer algo para que lleguen recursos en español aquí”.

Con esa idea en mente, insistió cada semana a los guardias para que permitieran el ingreso de material en español. Ante la falta de respuesta inicial, aprovechó las visitas de directivos y senadores al centro para exponer esta necesidad, hasta que la administración le facilitó el contacto interno.

Cómo funcionan las donaciones de “Letras que abrazan” en California

Dado que el centro prohibía recibir donaciones directas de particulares, la migrante colombiana se contactó por teléfono con una amiga para gestionar el proceso a través de organizaciones autorizadas.

La primera entrega consistió en una caja con biblias en español, libros y hojas para colorear, a la que un grupo de amigas de Arévalo sumó cartas anónimas con mensajes de apoyo.

Poco tiempo después, la administración del centro notificó por correo que los detenidos habían “amado las cartas” y solicitaron el envío de más unidades. “Yo tenía como ese propósito y esa misión”, aseguró.

Arévalo sale en libertad casi dos meses después de su detención y lanza la campaña en sus redes sociales para multiplicar su alcance. La iniciativa se organiza bajo la siguiente dinámica:

Canal directo con los agentes: la entrega de donaciones se realiza de forma directa al centro de detención en California donde estuvo detenida mediante el contacto administrativo interno y organizaciones colaboradoras. Clasificación y revisión manual: Tatyana, su familia y voluntarios reciben los materiales, los organizan y realizan una minuciosa inspección. Se leen y revisan las cartas una a una para verificar que no contengan códigos, teléfonos o mensajes prohibidos, y se limpian los libros para garantizar que cumplan con los estrictos protocolos de seguridad del centro antes de empaquetarlos. Distribución interna: una vez recibidas las cajas en el centro de detención, el personal administrativo canaliza las cartas, libros, rompecabezas y rosarios a los internos según su idioma y contexto cultural.

“Una carta da mucha esperanza y que tengan biblias o libros en español; libros ayudan a distraer la mente, a que el tiempo se pase más rápido y a que recuerden que van a salir de ahí”, asegura.

Las necesidades actuales de “Letras que abrazan”

A más de siete meses de ser liberada, Arévalo continúa las donaciones en el centro de detención donde fue arrestada. Entre los materiales que se necesitan en el centro se encuentran las novelas de tapa blanda, cartas anónimas, rosarios de plástico y libros para colorear.

“Las novelas que llevan a una historia y a soñar. Lo mejor para donar son lecturas como El alquimista de Paulo Coelho o uno de Gabriel García Márquez. Ese tipo de libros no están en este tipo de centros”, asegura.

De experimentar desánimo en un contexto donde no existía otro pensar que la incertidumbre, la migrante colombiana hace un llamado a las iglesias, universidades, colleges y grupos comunitarios para replicar este tipo de voluntariados y donaciones en otros centros de migrantes.

“Con esto llevamos esperanza. Sé que los centros de detención abren sus puertas para ciertos voluntarios, pero los centros de inmigrantes suelen quedar en el olvido. Los extranjeros no tenemos acceso a estos recursos”, dijo Arévalo con la alusión de que “Letras que abrazan” sea una iniciativa que trascienda las fronteras del conocido Estado Dorado.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/california/la-colombiana-que-fue-detenida-por-el-ice-y-hoy-ayuda-a-miles-de-migrantes-en-california-a-traves-de-nid25102026/

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