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En 40 metros, un departamento resume la fantasía de vivir en París

Chiquito pero con estilo, en un barrio histórico que todavía conserva un sabor auténtico y residencial y en un último piso con vista a esas mansardas que son una de las señas de identidad de P...

Chiquito pero con estilo, en un barrio histórico que todavía conserva un sabor auténtico y residencial y en un último piso con vista a esas mansardas que son una de las señas de identidad de París. Así es el departamento de 42 metros cuadrados que la arquitecta Camille Hermand reformó para una clienta que vive en el interior de Francia y buscaba un pied-à-terre en la ciudad.

Hermand trabajó la planta al milímetro para ofrecer las ventajas de un departamento grande, pero en formato compacto. Por ejemplo, la dueña le pidió expresamente que el dormitorio tuviera su propio espacio, por pequeño que fuera, y dejarle la mayor superficie posible al ambiente social.

El tamaño de la puerta de entrada que se vislumbra en la foto de arriba nos llevó a preguntar si fue necesario apelar al izaje para la mudanza. “Las puertas angostas son características de muchos edificios antiguos. En este caso, no hizo falta izar nada, porque la mesa de comedor es un modelo encastrable y compramos el sofá más chiquito que encontramos”, nos explicó Hermand.

“Como el dormitorio se ve desde el espacio social, decidimos empapelarlo para que compartiera esa capa de interés”.

El movimiento clave

“Para reformar esta mansarda tan clásica, una de las primeras medidas que tomamos fue abrir el cielorraso, lo que transformó por completo la experiencia espacial. No solo ganamos metros cúbicos, sino que también quedaron a la vista las vigas de madera”, detalla la arquitecta sobre una práctica frecuente de su Estudio frente a este tipo de departamentos.

Hermand no solo hizo el proyecto de la reforma, sino que también se ocupó del interiorismo: “Elegí los artefactos de iluminación y todo el mobiliario. La mayor parte proviene de Les Puces , el famoso mercado de antigüedades y objetos de segunda mano, algo que es muy importante: ya hay suficientes muebles en el mundo; no deberíamos comprar cosas nuevas constantemente”, enfatiza. “Además está el plus de personalidad y sentido que brinda una pieza heredada o antigua que, en mi opinión, convive perfectamente con otras más contemporáneas”.

Confort y color

“En la cocina hicimos un mueble a medida para ocultar el lavarropas, el lavavajillas, la heladera y el termotanque y disfrutar de todas las comodidades de una vivienda más grande sin romper la armonía estética. Por el contrario, suma calidez, diseño y color”.

“Elegimos los azulejos por su color verde profundo y también por su acabado brillante, que refleja la luz que entra por la ventana”.

“La dueña de casa quería, sí o sí, incorporar el azul en el diseño de interiores, cosa que hicimos pintando las paredes hasta media altura, incluyendo zócalos, marcos y puertas. Nosotros propusimos la alzada verde oscuro y ella pidió un baño rosa, algo que siempre había anhelado. En este proyecto, el color fue importante desde el primer momento”, comparte la arquitecta.

Como valor agregado, se logró un espacio de trabajo y un entrepiso donde pueden dormir dos personas. “Si se aprovecha bien cada centímetro, se puede tener exactamente lo que uno quiere en un espacio chico. Es lo que hicimos en este departamento donde, de ser necesario, pueden llegar a dormir cuatro personas”. ¿Las reformas de espacios reducidos es donde más se necesita un arquitecto?, le preguntamos entonces a Camille Hermand. “¡Absolutamente!”

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/en-40-metros-un-departamento-que-encierra-todas-las-fantasias-sobre-como-es-vivir-en-paris-nid06112026/

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