El Vaticano volvió a advertirle a un grupo católico tradicionalista que provocará un cisma si sigue adelante con su desafío
ROMA.– Negro sobre blanco, el Vaticano salió nuevamente este miércoles a advertirles a los lefebvristas –grupo católico tradicionalista que celebra la antigua misa en latín y rechaza gran p...
ROMA.– Negro sobre blanco, el Vaticano salió nuevamente este miércoles a advertirles a los lefebvristas –grupo católico tradicionalista que celebra la antigua misa en latín y rechaza gran parte de las enseñanzas del Concilio Vaticano II– que si ordenan obispos el 1° de julio próximo, como anunciaron, cometerán un acto cismático y serán excomulgados en forma automática.
“Con respecto a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), se reitera lo que ya se había comunicado. Las ordenaciones episcopales anunciadas por la FSSPX no tienen el correspondiente mandato pontificio”, advirtió el cardenal argentino Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en una declaración difundida por la Sala de Prensa de la Santa Sede.
“Este gesto constituirá «un acto cismático» y «la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y comporta la excomunión establecida por el derecho de la Iglesia»”, añadió.
“El Santo Padre continúa con sus oraciones para pedirle al Espíritu Santo que ilumine a los responsables de la FSSPX para que reconsideren la gravísima decisión que han tomado”, concluyó.
El cardenal Fernández –al frente del “ministerio” vaticano que debe guardar la ortodoxia católica y lidiar con estos temas–, citó en su declaración “Ecclesia Dei”, la carta apostólica en forma motu proprio con la que san Juan Pablo II (1978-2005) excomulgó en julio de 1988 tanto al fundador de los lefebvristas, el arzobispo francés Marcel Lefebvre (fallecido en 1991), como a los sacerdotes que ordenó obispos “en forma ilegítima”: Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta.
“Ese acto ha sido en sí mismo una desobediencia al Romano Pontífice en materia gravísima y de capital importancia para la unidad de la Iglesia, como es la ordenación de obispos, por medio de la cual se mantiene sacramentalmente la sucesión apostólica. Por ello, esa desobediencia -que lleva consigo un verdadero rechazo del Primado romano- constituye un acto cismático”, indicó ese documento, que también creó una comisión para acercar posiciones.
En 2009, en un intento de reconciliación, Benedicto XVI (2005-2013) les levantó la excomunión a los cuatro obispos consagrados en 1988. Ese gesto en su momento creó un gran escándalo porque uno de ellos, el británico Richard Williamson, rector del seminario lefebvrista de La Reja en la Argentina, era un negacionista del Holocausto.
El superior actual de la FSSPX, don Davide Pagliarani –primer italiano que llega a ese cargo–, también fue rector del seminario de La Reja por casi seis años. Y fue él quien, el 2 de febrero pasado, lanzó este nuevo desafío al Vaticano: desde la sede en Suiza del grupo tradicionalista, anunció su intención de proceder a consagraciones episcopales el 1° de julio, explicando que había solicitado una audiencia con el papa León XIV en agosto y que recientemente había recibido una respuesta que consideraba insatisfactoria.
Para evitar una ruptura, el cardenal Fernández lo convocó a una reunión en el Vaticano el 12 de febrero pasado en la cual, tal como se informó, con el aval de León XIV, le puso un freno a su desafío. Entonces, al margen de dejar en claro la importancia de instaurar un amplio diálogo para resolver divergencias de fondo con los lefebvristas que se arrastran de lejos, Fernández le dijo que las conversaciones sólo podrían seguir adelante si suspendían la decisión de ordenar nuevos obispos.
“Ha sido reiterado de parte de la Santa Sede que la ordenación de obispos sin mandato del Santo Padre, quien detenta una potestad suprema, que es plena, universal, inmediata y directa, implicaría una decisiva ruptura de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto”, avisó, aludiendo también a la excomunión.
Pero no hubo marcha atrás. Una semana más tarde, don Pagliarani, si bien agradeció haber sido convocado a un nuevo diálogo doctrinal, dijo que este era imposible por los desacuerdos que tienen en cuestiones irreconciliables surgidas del Concilio Vaticano II (1962-65).
El Concilio Vaticano II representó una apertura de la Iglesia al mundo e implicó profundos cambios, entre ellos, una nueva relación con las demás religiones y que las misas se celebraran en las lenguas vernáculas (los idiomas de cada país) y ya no en latín y de espaldas a los fieles, sino de frente. Y que, justamente porque nunca iban a poder ponerse de acuerdo, iban a seguir adelante con su decisión de ordenar nuevos obispos el próximo 1 de julio.
“La Fraternidad no puede abandonar a las almas. La necesidad de las consagraciones es una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia católica”, explicó don Pagliarani, en una misiva enviada al cardenal Fernández, que hizo pública en la página web del grupo.
Según su sitio, la FSSPX cuenta con dos obispos, 720 sacerdotes y cerca de medio millón de fieles en todo el mundo. Mientras la comunidad más fuerte tiene sede en Francia, donde surgió, dentro de América Latina, la Argentina es el país donde tiene mayor peso. Allí está ubicado uno de los seis seminarios que tiene en el mundo, el ya mencionado seminario Nuestra Señora Corredentora, ubicado en La Reja, Moreno, fundado por el mismo Lefebvre en 1980. Allí hoy viven alrededor de 50 postulantes, provenientes de distintos países de habla hispana y portuguesa.