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El gran tinto caído en desgracia celebra su día (a pesar de lo que dice la película en su contra)

“Si alguien pide Merlot, yo me voy”, grita Miles Raymond en la puerta de un restaurant en la ruta del vino de California. Interpretado por Paul Giamatti, Miles es uno de los dos protagonistas d...

“Si alguien pide Merlot, yo me voy”, grita Miles Raymond en la puerta de un restaurant en la ruta del vino de California. Interpretado por Paul Giamatti, Miles es uno de los dos protagonistas de Sideways (Entre Copas), película por la que el director Alexander Payne obtuvo un Premio Oscar al Mejor Guion Adaptado, pero que tuvo como efecto colateral arruinar la reputación del Merlot en algunos de sus principales mercados, cómo los Estados Unidos.

“Era solo un chiste”, quiso aclarar tiempo más tarde Alexander Payne, cuando comenzaron a hacerse evidentes los negativos efectos que su film tuvo sobre el Merlot, variedad que mañana celebra su Día Internacional, y que es uno de los componentes principales de algunos de los vinos más icónicos del mundo, desde Pétrus en Burdeos (Francia) hasta los “supertoscanos” (Italia).

¿Cuál fue el resultado del “chiste”? Tras el estreno de Sideways, la ventas de Merlot cayeron un 2% en Estados, y al mismo tiempo se dispararon en sentido contrario un 16% las de Pinot Noir, variedad a la que Miles le dedica elogios a través de todo el film. Ese aparentemente insignificante 2% hizo que, una década después del estreno, los productores de Merlot hayan perdido unos 400 millones de dólares a causa de la caída en las ventas, según estimó la Vineyard Financial Associates.

¿Y en la Argentina? Como muchas otras tintas, el Merlot crece a la sombra del Malbec. Vale aclara que el crecimiento es en términos de calidad y en precisión, con vinos en los que las bodegas tienen (en su mayoría) el foco puesto en la alta gama. Eso contrasta con su retroceso en los viñedos. Según el último informe sobre la variedad elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en una década se perdió el 26,2% del Merlot plantado en la Argentina. Según las estadísticas más recientes, esta variedad representa el 2,1% de toda las vides del país.

“A fines de los años 90, el Merlot era una variedad tan relevante como el Malbec –recuerda Juan Pablo Murgia, director enológico de Rutini Wines–. Tenía un lugar muy importante en la vitivinicultura argentina y se elaboraba en grandes cantidades. Más tarde, el Merlot perdió protagonismo, tanto en Argentina como en el resto del mundo. Sin embargo, hoy estamos atravesando una nueva etapa de recuperación de la variedad, que vuelve a ocupar un lugar de interés entre los grandes vinos del mundo”.

Plasticidad y elegancia

Cada vez más escasa en la Argentina, pero de mejor calidad, esta variedad originaria de Burdeos, Francia, posee notables atributos que atraen el interés tanto de los enólogos como de los consumidores más demandantes. “Creo que lo que distingue al Merlot es su capacidad de expresar sutileza, equilibrio y elegancia. Si lo comparamos con el Cabernet Sauvignon, que suele ofrecer mayor potencia, estructura y firmeza tánica, el Merlot se destaca por un perfil más refinado, con una textura envolvente y una gran armonía”.

“El Merlot es una variedad tremendamente plástica, a la que le podés pedir un montón de kilos de uva y te da buena calidad. Si optás por una cosecha temprana podés hacer un rosado, y si le pedís menos kilos obtenés un tinto de gran concentración. Como integrante de un blend aporta suavidad y ayuda a integrar los otros componentes”, agrega por su parte Javier Lo Forte, enólogo de la bodega mendocina Pulenta Estate.

Alta gama

Buena parte del salto en calidad del Merlot se verifica hoy en las franjas de precio más altas, ya que al no ser una variedad muy demandada por el consumidor ocupa un lugar de nicho en el que coinciden los enófilos y los grandes vinos de las bodegas.

Sin embargo, existen algunos pocos muy buenos Merlot a precios accesibles. Uno destacable es el Salentein Reserva Merlot (Bodegas Salentein), fácil de encontrar en la góndola del supermercado y en el restaurante. Para los que buscan un rosado de base Merlot, uno muy elegante y refrescante es Pulenta Rosé S’il Vous Plaît (Pulenta Estate).

Por su parte, Patagonia es tradicionalmente una de las regiones en las que esta variedad tinta se expresa con mucha fineza y también mucha identidad. Dos grandes exponentes del actual Merlot Patagónico son 45 Rugientes Merlot (Bodega Otronia), proveniente de Chubut, y Ribera del Cuarzo Clásico Merlot (Ribera del Cuarzo), de Río Negro. En el otro extremo del país nace Fincas Notables Merlot, elaborado con uvas de Chañar Punco, Catamarca.

Ahora sí, entrando en la franja de la súper alta gama hay grandes vinos. El flamante Rutini Apartado Gran Merlot (Rutini Wines), lanzado hace tan solo unos meses, es uno de ellos.

Beber con moderación - Prohibida su venta a menores de 18 años

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/que-sale/el-gran-tinto-caido-en-desgracia-celebra-su-dia-a-pesar-de-lo-que-dice-la-pelicula-en-su-contra-nid07112026/

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