Nacionales Escuchar artículo

El árbol mágico: fantasía centenaria, dilemas contemporáneos y el peso de los sueños en una aventura familiar

El árbol mágico (The Magic Faraway Tree, Reino Unido/Estados Unidos/Francia/2026). Dirección: Ben Gregor. Guion: Simon Farnaby, Enid Blyton. Fotografía: Zac Nicholson. Edición: Gary Dollner. E...

El árbol mágico (The Magic Faraway Tree, Reino Unido/Estados Unidos/Francia/2026). Dirección: Ben Gregor. Guion: Simon Farnaby, Enid Blyton. Fotografía: Zac Nicholson. Edición: Gary Dollner. Elenco: Andrew Garfield, Claire Foy, Billie Gadsdon, Phoenix Laroche, Delilah Bennett Cardy, Nicola Coughlan, Nonso Anozie, Jennifer Saunders, Rebeca Ferguson. Calificación: No disponible. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 110 minutos. Nuestra opinión: buena.

3 stars

Tecnología versus imaginación parece ser la disputa omnipresente en estos días, e incluso los cuentos de hadas deben luchar contra la tiranía de los dispositivos y los infinitos horizontes de la wi-fi. Algo de ello le ocurre a la familia Thompson, en la que el atribulado Tim (Andrew Garfiled) intenta criar a sus tres hijos fuera de los dictámenes de la pantalla sin demasiada suerte. La cena se comparte con la obsesión por los videojuegos y los consejos de la heladera inteligente, mientras Polly (Claire Foy) regresa a casa tras renunciar a su trabajo en una empresa de tecnología en refrigeración por la falta de responsabilidad corporativa. Niños y adultos a merced de las nuevas creaciones de la Inteligencia Artificial y de la voracidad de las compañías. ¿Qué hacer para escapar? ¿Queremos escapar realmente?

Para la historia de El árbol mágico la salida posible está en un libro de sueños escrito por esos mismos padres cuando todavía eran estudiantes de arte y el mundo analógico no se había extinguido. Por ello la huida hacia el campo y hacia la utopía de un emprendimiento rural de salsa de tomate parece ser la llave para una posible reinvención familiar en comunión directa con la naturaleza y sin la mediación de las señales y pantallas. Un viaje en tren, un granero desvencijado, y las batallas con los niños y la suegra, ambos engranajes aceitados de un mundo que va extinguiendo todo rastro de magia del horizonte.

Como no podía ser de otra manera, El árbol mágico tiene un bosque encantado, duendes y hadas, al mismo tiempo que una frontera porosa entre lo real y lo imaginado, tópicos frecuentes en el siglo XX como lo demuestra la obra de Enid Blyton -publicada originalmente en 1939, en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial-, adaptada a nuestro presente de nuevas encrucijadas por Simon Farnaby, el guionista de Paddington 2 y Wonka, otras actualizaciones de mundos mágicos.

Ahora bien, más allá de un guion que entiende la tensión entre fantasía y materialidad, entre imaginario y realidad como eje de la discusión moderna, la puesta en escena recoge convenciones de la propia literatura llevada al cine de aventuras: un bosque como puerta a lo encantado, definido por las diversas “tierras” de deseos o hechizos, y por las criaturas mágicas que incluyen al hada pizpireta Silky, al hombre de cuerpo de cacerolas, a la señora que lava todo, y al hombretón de voz ronca y peluca alunizada llamado Cara de Luna. Los dibujos más excéntricos cobran vida en una expresión plástica que evoca aquella olvidada mirada infantil.

En definitiva, la historia es la de mamá, papá y los chicos después de su mudanza al campo; al comienzo los niños penan por la falta de electricidad y de internet y los padres intentan poner en marcha el invernadero, los tomates y la futura salsa. Luego, la pequeña y silenciosa Fran (Billie Gadsdon) es quien descubre el bosque y, a medida que el mundo encantado impregna ese mundo materialista, la convivencia es posible fruto de la tolerancia y el entendimiento. Por supuesto que hay villanos: en la realidad hay una abuela demasiado ocupada en negocios y reuniones empresariales que utiliza el orgullo materno como forma de sanción; y en el bosque encantado hay una maestra rezongona (interpretada por Rebecca Ferguson en una simpática aparición) que impone autoridad a fuerza de bofetada y prisión.

Pero más allá de las recurrentes dicotomías que nos dictan los extremismos, lo que también explora esta exégesis de la dinámica familiar contemporánea en clave de fantasía es el peso de los sueños y las decisiones de otros en nuestras propias vidas. ¿Qué quedó de aquel sueño de juventud de Polly y Tim en el presente? ¿Qué sacrificios supone concertar los sueños propios con los ajenos sin defraudar a los que esperan algo de nosotros? Esos desafíos que no solo unen adultos y niños sino diversas versiones de nosotros mismos también sobrevuelan en una historia que, aún con el peso de casi un siglo de inventiva, no ha perdido la universalidad de su lectura. Porque la imaginación y la fantasía están incluso en ese mundo cotidiano que parece emerger cuando lo tecnológico y lo material revelan sus propios límites.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/el-arbol-magico-fantasia-centenaria-dilemas-contemporaneos-y-el-peso-de-los-suenos-en-una-aventura-nid17092026/

Comentarios
Volver arriba