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Del entrevero con Marlon Brando a recorrer el mundo con su música: la increíble vida de Marcos Valle

Más de 60 años pasaron desde que el compositor y cantante Marcos Valle echara la vista hacia el sur y encontrara la posibilidad de interpretar su música en la Argentina. Estuvo el año pasado cu...

Más de 60 años pasaron desde que el compositor y cantante Marcos Valle echara la vista hacia el sur y encontrara la posibilidad de interpretar su música en la Argentina. Estuvo el año pasado cuando dio su concierto debut y, como le gustó la experiencia, pronto volverá con su banda y sus grandes éxitos al escenario de Deseo Club (Av. Chorroarín 1040).

Detrás de sus músicos y de su repertorio hay una historia de 82 años, que comienza musicalmente con los primeros gestos de un niño que estudiaba piano clásico y que se interesaba por el jazz. Pero la adolescencia lo llevaría hacia la naciente bossa nova.

Grabó su primer álbum en 1962 y dos años después, de la mano de Sérgio Mendes hizo una gira por los Estados Unidos que le permitió hacer pie en el país del norte, donde se quedó un par de años. Esa corriente de bossa en inglés —que hoy ubicaríamos dentro del mundo del chill out— se hizo fuerte gracias al proyecto Brasil 66, de Mendes, y a temas de Valle, como “Samba de Verão”, originalmente con letra de su hermano Paulo Sérgio, estrenada por el trío de Walter Wanderley, y luego con una versión en inglés, llamada ”So Nice" con letra de Norman Gimbel. Su melodía es fácilmente reconocible aunque mucha gente no sepa de qué tema se trata.

Eran años en los que los Estados Unidos seguía reconociendo a Brasil y su cultura. Y Marcos tenía lugar en los estudios de televisión y de grabación. Incluso en las fiestas plagadas de famosos. En una de ellas fue donde se topó con Marlon Brando, quien se acercó intimidatoriamente a la novia del brasileño y la cosa casi se va a las manos.

Regresó a Brasil. Siguió proyectando su carrera desde Río hasta que la incomodidad por la dictadura militar de ese país lo hizo buscar una nueva chance en los Estados Unidos. Recién en los 80 retornó la democracia en su país y Valle decidió volver al calor carioca.

Nada fue en vano. Artistas muy famosos grabaron sus canciones. O tuvo la oportunidad de colaborar con ellos. Sarah Vaughan, Dizzy Gillespie, Oscar Peterson, Diana Krall, Elis Regina, Caetano Veloso, Roberto Carlos, Tim Maia o el grupo norteamericano Chicago, entre otros. Y a partir de los 90, su catálogo tuvo un nuevo impulso, ya que varios productores samplearon sus canciones para artistas como Jay-Z, Kanye West, Pusha T y Childish Gambino. De todo esto conversó con LA NACION, antes de su próxima visita a Buenos Aires, el 16 de septiembre.

—¿Qué lo trae de nuevo por aquí? ¿Tuvo que ver la experiencia del año pasado?

—Después de mucho tiempo pensando en ir a la Argentina, la oportunidad llegó finalmente; el año pasado estuve allí. Y fue incluso mejor de lo que imaginaba porque tenía mucha curiosidad y muchas ganas de tocar en Buenos Aires. Apenas subí al escenario, la gente gritaba “Marcos, Marcos”. Cuando subes al escenario, te ponés un poco ansioso, ¿verdad? El escenario siempre trae cierta ansiedad, lo cual es bueno. Porque tienes que llegar con ganas de dar lo mejor de ti. Y ese público me dio felicidad y seguridad.

—Más de una vez hablaste de cierta timidez.

—Era muy tímido de niño y, cuando empecé, el escenario era difícil. Ya no, pero está bien que cada escenario sea diferente porque si te sientes demasiado cómodo, se pierde la emoción. Y la emoción de hacer algo despierta otras emociones.

—¿Cuántas cosas en su carrera buscó con decisión y cuántas pudieron llegar por simple intuición?

—Creo lo siguiente: lo más intenso de mi búsqueda fue hasta que comencé a trabajar profesionalmente. Ya sentía la música en mi cabeza desde los cuatro años, solo que en ese momento no estaba seguro de nada y mi padre quería que estudiara derecho. A partir de ahí, creo que ocurrieron cosas que no estaban en mis planes. Porque, a veces, planeaba algo y terminaba pasando otra cosa, mejor de lo que me imaginaba. Y me lancé a eso con todas mis fuerzas. Así que tanto mi comienzo, trabajando con Sérgio Mendes, como cuando los DJ y raperos se interesaron por mi música, hablan de que siempre he estado abierto a cosas nuevas y a todas las influencias: el jazz, el rock, el samba, el baião, la música negra; siempre ha sido así. Siempre he estado abierto a cosas que pudieran complacerme.

—Tuvo éxito en su primer viaje a los Estados Unidos. Otros artistas lo habrían aprovechado más, pero usted regresó a Brasil. ¿Fue por cierta añoranza?

—Exactamente. Me fui porque mi dificultad para vivir fuera de Brasil era muy grande. El ambiente profesional de Río de Janeiro es muy profesional, pero más relajado. Los brasileños no son muy puntuales. Cuando llega “Samba de Verão“ a los Estados Unidos fui muy bien recibido, pero el ambiente profesional era distinto. Estuve unos dos años, hice programas de televisión, grabé dos discos para Warner, pero tuve deseo de volver. Es más: en 1968, todavía Brasil vivía bajo una dictadura y yo quería reaccionar frente a eso con el resto de los artistas. En cuanto a esto, diría que no fue nostalgia, sino las ganas de enfrentar lo que estaba sucediendo. Y cuando regresé, Milton Nascimiento y yo nos hicimos muy amigos. Compuse una canción llamada “Viola Enluarada” que fue un éxito en Brasil. Por eso no me arrepiento. Sé que Sérgio Mendes, por ejemplo, tenía una visión diferente, más profesional en términos de organización. Yo no soy así; dejo que las cosas sucedan.

—¿Cómo fue “reaccionar” frente a la dictadura militar en Brasil?

—Bueno, cuando llegué, a pesar de que había censura, tenía ganas de no ceder, pero ya para 1975 era otra cosa. No me fui de Brasil porque me expulsaron, sino porque comencé a sentirme muy mal. Ni ganas tenía de subir al escenario con las cosas que estaban pasando. Necesitaba tomarme un respiro. Cuando volví a los Estados Unidos, comenzaron a pasar cosas, como trabajar con Sarah Vaughan, Leon Ware y el grupo Chicago.

—¿Vigencia sería la palabra para hablar de un artista que despierta el interés de Sarah Vaughan y, 40 años después, de la inglesa Lianne La Havas?

—No busqué nada. Primero fui a Nueva York, pero, por mucho que me guste, le falta naturaleza. Entonces partí a Los Ángeles, solo para ver qué pasaba. Se enteraron de que yo estaba en los Estados Unidos a través de Sérgio Mendes. Fue entonces que el productor de Sarah me llamó para invitarme a cantar “Something” para un disco con temas de los Beatles que ella estaba grabando. Y luego me pidieron que escribiera letras . Acababa de llegar y estaba grabando con Sarah Vaughan. En cuanto a Lianne, la conocí en Brasil, en la casa de Milton Nascimento, y me enteré de que era fan mía. El tiempo pasó. Un día me llamó y me preguntó si podía venir a mi casa para probar algunas cosas. “Un placer enorme”, le dije. Y cuando vino, ya había escrito una canción para ella. Me encanta Lianne; su voz es maravillosa. Y como estoy grabando un nuevo álbum, incluí una de las canciones con Lianne y ella cantará conmigo.

—Seguramente el público de cualquier parte del mundo lo reconocerá, especialmente por sus famosas canciones. Pero, personalmente, ¿preferiría ser reconocido como intérprete?

—Eso es difícil de responder porque creo que la base de todo, el cimiento mismo, es el compositor. Si no fuera compositor, las cosas hubieran sido diferentes. El compositor me hizo grabar mis canciones y convertirme en intérprete.

El duelo que no fue

Además de todo eso, el compositor es el que hizo que Valle hiciera acopio de las anécdotas más variadas. La más famosa es la de un entrevero con Marlon Brando. En una de sus estadas en los Estados Unidos, Valle se codeó con famosos y hasta fue invitado a exclusivas fiestas de celebridades. En una de ellas, cuando pensó que ya era hora de irse, encaró con su novia hacia la puerta de salida, pero un obstáculo lo detuvo. Esa noche había una improvisada banda en vivo, que tenía como percusionista a Marlon Brando, quien tomó del brazo a la novia de Marcos y allí casi se arma la trifulca. Por suerte la cosa no pasó a mayores porque los anfitriones le pidieron que restara importancia al asunto ya que el famoso actor estaba pasado de copas.

Por supuesto que hubo otras anécdotas más felices, como aquel día en que, a través del teléfono, el gran João Gilberto lo llenó de elogios. “Fue en la casa de João Bosco. Habíamos ido a cenar y había varias personas más. A Gilberto no le gustaba ese tipo de reuniones; prefería hablar por teléfono. Justo en ese momento él estaba al teléfono, preguntó quiénes habían ido a la reunión y, cuando escuchó mi nombre, quiso hablar conmigo. Yo no conocía a João Gilberto personalmente. Cuando hablé con él, me cantó ‘Samba de Verão’ y otras más. No lo podía creer. Le dije que iba a escribir una canción para él. Me respondió que no hacía falta. ‘Ya has hecho todo lo que tenías que hacer’, me dijo”.

—Seguramente habrá otras situaciones como esa, quizá menos conocidas...

—Lo que fue muy importante para mí fue entrar en la bossa nova, que tenía una calidad muy alta. Que me aceptaran personas como Roberto Menescal y Carlos Lyra para grabar con ellos.

—¿Y Jobim?

—Cuando grabé mi primer disco, Samba Demais, tenía 20 años. El productor y director musical del sello discográfico Odeon me mandó a la casa de Tom, quien el año que viene cumpliría 100 años. Me preguntó si tenía las canciones escritas. Le dije que no. “Pero, ¿por qué? ¿No estudiaste música clásica? Si es así, lees y escribes". Me llevó a una habitación, me trajo hojas pentagramadas, un bolígrafo, un lápiz y una goma. Cada tanto venía a mirar. “Vas bien, vas bien”, me decía. Y no me pude ir hasta terminar de escribir una canción.

Para agendar

Marcos Valle se presenta el próximo miércoles 16 de septiembre, a las 21, en el Deseo Club (Av. Chorroarín 1040).

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/marcos-valle-del-entrevero-con-marlon-brando-al-samba-y-la-bossa-nova-que-recorrieron-el-mundo-nid15022026/

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