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Cartas de lectores: En defensa de Cabot, lamentable, egos

En defensa de CabotSiempre hubo periodistas ensobrados, de todos los colores y banderas, pero eso no da licencia para los ataques arteros y esquizofrénicos que hoy se han puesto de moda. En...

En defensa de Cabot

Siempre hubo periodistas ensobrados, de todos los colores y banderas, pero eso no da licencia para los ataques arteros y esquizofrénicos que hoy se han puesto de moda. En una sociedad en ruinas puede haber de todo, pero hay que recordar algo elemental: si Dios le pidió a Lot diez justos para no incinerar Sodoma y no los encontró, la presencia de un solo justo entre los periodistas –Diego Cabot– basta para mantener viva la dignidad de la profesión. Cabot es admirable no solo por su valentía y entereza, sino también por un gesto que casi nadie subraya. Antes de publicar los cuadernos, los presentó en la Justicia para que la investigación avanzara en el ámbito correcto. Renunció a la fama inmediata para darle prioridad al deber institucional. Y ahora, la Justicia en la que confió está patas arriba; jueces y fiscales lo sientan en un banquillo que imita el de los reos, lo someten a una ordalía de doce horas, mientras los verdaderos acusados –corruptos y coimeros– declaran cómodamente desde sus casas por Zoom. Ni jueces ni fiscales se molestan en disimular, parecen, al igual que los defensores, empleados de los acusados, y dedicados de lleno a perseguir al periodista que destapó el chanchullo. Era obvio que la declaración de Cabot iba a ser un campo minado, con la defensa buscando desestabilizar pruebas, cuestionar su valor y provocar contradicciones. Pero lo inhumano es exponer a un hombre a semejante maratón de horas, como si el objetivo fuera quebrarlo y no esclarecer la verdad.

En un país donde la Justicia se ha convertido en caricatura, Cabot es el recordatorio incómodo de que todavía puede existir un justo. Y por eso lo castigan, porque su sola existencia desnuda la complicidad de un sistema que prefiere proteger a los corruptos antes que reconocer al periodista que los desenmascaró.

José Luis Milia

josemilia_686@hotmail.com

Lamentable

Cada sesión en Diputados es una muestra de la degradación a la que han llegado: insultos, chicanas, abuso de malas palabras y horas perdidas en disputas intestinas. Los ciudadanos nos vemos obligados, desde siempre, a votar listas sábana que indefectiblemente permiten que cualquier trasnochado llegue a ocupar una banca con sueldos altísimos y todo tipo de prebendas. El resultado es un espectáculo lamentable que no tiene miras de mejorar. ¿Y el país? Bien, gracias.

Adriana de la Canal

DNI 6.522.747

Egos

En su carta titulada “Basta de egos”, el lector Raúl J. Gándara interroga al presidente Mauricio Macri si va a cometer el mismo error que en 2023, cuando Néstor Grindetti (26,61%) disputó la gobernación con Carolina Píparo (24,57%), lo que produjo que con el 44,94% ganara Kicillof y reflexiona con que, por tal razón, tanto Pro como la UCR deberían bajar banderas y “sumarse” a LLA y “definirnos” entre “libertarios o populistas”. Primera reflexión: que Grindetti haya sacado 26,61% y Píparo 24,57% estaría indicando que quien se tendría que haber bajado era Píparo, o sea, LLA. Entonces, ¿dónde está el ego? Segunda reflexión: ¿dónde está escrito que perder una elección implica obligación de deponer ideas y convicciones, seguir al ganador, no tener “hidalguías”, que las ideologías similares no puedan competir y no acceder a este reclamo egocéntrico es no hacer un favor al país? Tercera reflexión: se confunde mucho el término “libertario” con la ideología liberal, que es algo totalmente distinto y a veces hasta opuesto, por lo que pretender que yo, que voté y volvería a votar a Macri, pero que también en segunda vuelta voté a Milei, me “defina” por los “libertarios” como única opción de la Argentina es demasiado egocéntrico. Tercera reflexión: la división de “libertarios o populistas”, supongo, implica “nosotros los libertarios somos los únicos que no somos populistas”, lo que me da un tufillo, nuevamente, “egocéntrico”, porque –lo vemos– el populismo no es patrimonio de ideologías, sino de políticas y de conductas.

Última reflexión: yo sé qué país quiero dejarles a mis 5 nietos y por ahí no es el mejor; lo que no sé es si es lo mismo que pide el señor Gándara ni los 45 millones de argentinos, y no tengo autoridad moral para indicarlo; sería demasiado “egocéntrico” hacerlo.

Enrique Di Fiori

enriquedifiori@fibertel.com.ar

Sucesión

Patricia Bullrich es la sucesora natural de Javier Milei luego de su reelección en 2027. ¿Lo ven, o empezará el desfile de pavos reales para que vuelvan los de siempre?

Gustavo Gil

gustavogil@outlook.com

¿Con quién hablás?

Esta es la carta a un hijo adolescente:

¿Quién es tu referente? ¿A quién le preguntás las cosas importantes? Si conmigo no hablás. Si en casa no hablás. Si tus docentes y superiores no saben nada. Si tu entrenador, apenas tres años mayor, tampoco sabe. ¿Sobre la base de qué o de quién definís las cosas importantes? Las que suceden pocas veces en la vida. Las que definen caminos críticos. Las que marcan cómo o hacia dónde seguimos. En una cultura definida al ritmo de TikTok, Instagram y estados que duran 24 horas. Donde solo se ve. Donde solo se muestra y no se habla. Donde todo es filtro para verse mejor. Donde cualquiera dice cualquier cosa y no pasa nada. ¿Con quién hablás?

Ya con 16 años podés votar. Ya con 16 años podés manejar. Ya con 16 años te podés emancipar. ¿Y a quién consultás? ¿A una IA? Cada uno es artífice de su propio destino. O al menos eso es lo que a nuestra generación nos hacían creer. Donde uno, a cada paso, con cada decisión, con cada elección, estaba más cerca o no de su destino. Cuando uno no elige, los otros eligen por uno. Y ahí no hay destino. Ahí no hay decisión. Uno ya deja de ser persona y pasa a ser un mero objeto. Y es ahí donde si no sabés con quién hablás, si no sabés en quién confiar, ¿vas a dejar tu vida librada a una IA?

Juan Pablo Pla

DNI 20.619.777

En la Red Facebook

Habló la madre del adolescente al que la vicedirectora le pateó el pupitre por mal comportamiento en el colegio

“Si los padres defienden lo indefendible qué pueden hacer los docentes? Quién va a parar a ese chico de ahora en más? Se va a creer intocable! Pobres docentes”- Cristina González E

“Familias que no educan, no ponen límites, no enseñan valores y después le echan la culpa al docente y a la escuela”- Eduardo Tatángelo

“Quien no tiene quien le enseñe respeto en su casa, tarde o temprano, encontrará en la calle quién le ponga límites”- Patricia Méndez

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/carta-de-lectores/cartas-nid22052026/

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