Boca echó a Ubeda: los motivos de una salida que parecía inevitable y el desafío que ahora afronta Riquelme
La eliminación de Boca en la Copa Libertadores desencadenó la primera consecuencia fuerte: Claudio Ubeda dejó de ser el director técnico. La determinación fue comunicada este lunes por Marcelo...
La eliminación de Boca en la Copa Libertadores desencadenó la primera consecuencia fuerte: Claudio Ubeda dejó de ser el director técnico. La determinación fue comunicada este lunes por Marcelo Delgado al entrenador, cuyo contrato vencía el 30 de junio. Desde ahora, el club enfocará todos sus esfuerzos en la búsqueda de un reemplazante y contará con varias semanas para resolverlo: Boca recién retomará los entrenamientos el 18 de junio y volverá a competir después de la final del Mundial, cuando enfrente a O’Higgins de Chile por un lugar en los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Solo una clasificación a octavos de final hubiese podido modificar el destino de un ciclo que ya llegaba desgastado y que Riquelme pensaba revisar una vez terminada la fase de grupos. El equipo había sufrido una caída pronunciada en el juego y en los resultados después de una racha de 13 partidos invicto que no alcanzó para conquistar títulos y que volvió a dejar a Boca sin nada.
Tras la derrota ante los chilenos, Ubeda evitó hablar de su futuro. Dijo que “no era momento” para referirse al tema y que seguramente tendría una charla con la dirigencia para definir cómo seguir. Su deseo era continuar, aunque entendía que las chances de sostenerse eran mínimas y tampoco quería anunciar personalmente su salida, todavía aferrado a una pequeña ilusión de sostenerse en el cargo.
Cuando desde el club se comunicaron con él, la resolución ya estaba tomada. Ubeda, que había completado el ciclo de Miguel Russo, de quien fue ayudante de campo, cerró su paso por Boca con 34 partidos dirigidos: 18 triunfos, siete empates y nueve derrotas. Un 59% de efectividad, uno de los registros más altos de los últimos años en el club, aunque insuficiente para mantenerse sin títulos. Perdió la semifinal del Clausura 2025 frente a Racing, aquella tarde marcada por el recordado cambio de Exequiel Zeballos que casi le cuesta el puesto; quedó eliminado en octavos del Apertura ante Huracán y el jueves se despidió de la Copa Libertadores frente a Universidad Católica. Tres golpes en la Bombonera que terminaron por expulsarlo del banco.
Mucho enojo de los hinchas de Boca con Ubeda tras la ELIMINACIÓN del equipo en la CONMEBOL #Libertadores. pic.twitter.com/A2TsvdoNGx
— SportsCenter (@SC_ESPN) May 29, 2026Además de las eliminaciones, Ubeda pagó caro varias decisiones tomadas en partidos determinantes. Según la mirada de la dirigencia, cometió errores importantes ante Cruzeiro, en Belo Horizonte, y frente a Barcelona, en Guayaquil, dos derrotas que dejaron a Boca contra las cuerdas en la Copa Libertadores, la gran obsesión de Riquelme. Puertas adentro, el entrenador conservaba el apoyo del plantel, aunque en los últimos meses ese vínculo ya no tenía la misma solidez. A comienzos de año, el presidente lo había respaldado cuando Boca apenas había conseguido dos triunfos en las primeras siete fechas del Apertura. Esta vez, el final del contrato facilitó una salida menos traumática.
Para Riquelme, la elección de entrenadores sigue siendo uno de los aspectos más cuestionados de su gestión. Más allá de los ciclos de Miguel Russo -en dos etapas- y Jorge Almirón, el presidente apostó mayormente por técnicos jóvenes, con poca experiencia y, en algunos casos, sin recorrido previo al frente de un plantel de primera división. Desde que asumió como dirigente, pasaron por el banco Sebastián Battaglia, Hugo Ibarra, Diego Martínez, Fernando Gago y Claudio Ubeda, además de distintos interinatos de Mariano Herrón, un hombre al que siempre consideró como alternativa para quedarse con el cargo si los resultados lo respaldaban, tal como ocurrió, por ejemplo, antes del regreso de Russo.
Riquelme todavía no dio señales sobre qué perfil de entrenador buscará esta vez. Entre los nombres que le gustan aparecen Daniel Quinteros, actualmente en Independiente; Luis Zubeldía, en Fluminense, y Néstor Lorenzo, enfocado hoy en el Mundial con la selección de Colombia y con contrato hasta el final del torneo. Lorenzo, además, compartió plantel con Riquelme en Boca entre 1996 y 1997. Sin embargo, si la idea es empezar la pretemporada con nuevo DT, parece difícil esperar por Lorenzo.
El combinado cafetero integra el Grupo K junto con Portugal, República Democrática del Congo y Uzbekistán. Cerrará la fase de grupos el 27 de junio y, en 16avos de final, podría cruzarse con Inglaterra o Croacia. Si quedara eliminado en esa instancia, terminaría su participación entre el 30 de junio y el 1° de julio, justo en medio del regreso del plantel a los entrenamientos y la serie frente a O’Higgins.
La dirigencia ya casi no tiene margen de error. A los tres años y medio sin títulos ahora se suma un clima político cada vez más tenso de cara a las elecciones de 2027, a las que Riquelme imaginaba llegar desde otro lugar, con mayor respaldo de los socios y proyectos ambiciosos por delante, como la ampliación de la Bombonera. Sin embargo, los resultados cambiaron por completo el escenario. El derrumbe futbolístico en el Apertura y la Copa Libertadores, junto a este nuevo golpe internacional, alteró el humor interno y volvió a sacudir los cimientos del club.
Pese a que la disolución del Consejo de Fútbol fue anunciada en agosto de 2025, poco después de la eliminación en el Mundial de Clubes frente a Auckland City, en Boca la elección del nuevo entrenador también estará atravesada por la opinión de sus exintegrantes, que siguen formando parte del círculo más cercano al presidente. A ellos se suma Cristian Riquelme, hermano y mano derecha de Román, encargado de muchas de las decisiones cotidianas del club y con fuerte influencia en el área futbolística.
Ubeda ya es parte del pasado y, para Riquelme, el próximo capítulo de Boca deberá tener, esta vez sí, un final feliz.