“¿Alguien puede decirme si voy a volar?”: caos, tensión y enojo en otra jornada de paro salvaje en Aeroparque y Ezeiza
En Aeroparque Jorge Newbery, cientos de pasajeros se agolpan en los pasillos, algunos recostados en el suelo, a la espera de noticias sobre sus vuelos. La incertidumbre predomina, mientras una empl...
En Aeroparque Jorge Newbery, cientos de pasajeros se agolpan en los pasillos, algunos recostados en el suelo, a la espera de noticias sobre sus vuelos. La incertidumbre predomina, mientras una empleada de Aerolíneas Argentinas recorre el lugar con una hoja en la mano, anunciando a los gritos los detalles de un vuelo. En medio de la confusión, las personas corren desesperadas, sin obtener una información clara. “Están cancelando los vuelos media hora antes. Casi todos están suspendidos. Según lo que me dijeron, lo reprograman para el día. Yo viajo por trabajo y no sé si llegaré al evento al que debo asistir”, comenta Paola Vera a LA NACIÓN.
A través de los altoparlantes, una empleada de Aerolíneas Argentinas repite cada 15 minutos: “Los vuelos pueden sufrir demoras o cancelaciones, estén atentos a las pantallas”. Mientras tanto, un grupo de al menos 10 personas se congrega frente a las pantallas de información, observando con frustración cómo el anuncio de “cancelado” en colorado aparece junto a varios destinos.
La fila para el Centro de Atención al Cliente, tanto para obtener datos sobre los vuelos como para reprogramarlos, se extiende considerablemente y forma un embudo en la zona de las cajas de información. Algunos pasajeros, visiblemente cansados, intentan adelantarse, algo que agrava la congestión. A pesar de los intentos por avanzar, la fila permanece prácticamente inmóvil, mientras más personas continúan sumándose en busca de respuestas.
“¡Tengo que volar!”, grita una mujer, visiblemente alterada. “Me dicen una cosa y otra. ¿Alguien puede decirme si voy a volar?”, exclama en medio de la confusión. Una empleada de Aeroparque, como única respuesta, le indica que revise las pantallas. Esta contestación, lejos de calmarla, aumenta la furia de la pasajera, que toma sus valijas con enojo y se retira del lugar, sin obtener una solución clara.
Los vuelos de la segunda pantalla, que inicialmente aparecían en horario, comienzan a mostrar en su mayoría el cartel de “cancelado”. Entre los vuelos internacionales afectados se encuentran los destinos de Santiago de Chile, Río de Janeiro, San Pablo y Montevideo, mientras que el resto de los cancelados corresponden a conexiones con distintas provincias argentinas.
Una pasajera brasileña, junto a un grupo de 25 usuarios, intenta explicarles la situación a quienes no comprenden lo que está ocurriendo, y, así, busca aportar tranquilidad en medio de la confusión. Sin embargo, las quejas y molestias entre los usuarios perjudicados son cada vez más notorias y suman tensión al ambiente en el aeropuerto.
Cristina Molina expresó su frustración a LA NACIÓN: “Sí, mi vuelo fue cancelado. Iba a Comodoro Rivadavia y no sabía que se iban a cancelar, me enteré acá. No me informaron nada, y todavía no sabemos si lo van a reprogramar. Vamos a tener que hacer una cola de tres horas, más o menos. Me parece muy malo lo que están haciendo, nos tenían que haber avisado, por lo menos anoche. Estamos todos tristes de vivir esta situación”.
A tan solo 50 metros del Centro de Atención de Aerolíneas, la situación en el área de venta de pasajes es similar. La fila se extiende con la misma longitud, mientras algunos chicos descansan acostados en el piso y las expresiones de enojo se repiten entre los pasajeros.
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