La industria nacional es vital para reactivar la economía

La industria nacional es vital para reactivar la economía

Podemos analizar lo que no estaba bien prepandemia, pero también ver el potencial que tiene la industria nacional, tanto para el desarrollo interno como para la exportación.

La economía de nuestro país atraviesa una compleja coyuntura, como consecuencia de la reducción de las actividades, debido a la cuarentena y a las políticas aplicadas en los últimos años. A pesar de no saber aún cuál será el piso y quienes quedarán en condiciones de volver a producir, podemos analizar lo que no estaba bien prepandemia, pero también ver el potencial que tiene la industria nacional, tanto para el desarrollo interno como para la exportación.

Si nos paramos en las cifras y datos negativos es muy probable que no podamos vislumbrar un horizonte positivo. Pero si miramos más allá vemos que, a pesar de la compleja situación que atravesamos, se pudieron concretar actividades que demuestran que estamos en condiciones de producir más, que podemos abastecer en amplios sectores al consumo interno y que por sobre todo, estamos en condiciones de exportar productos y servicios de alta calidad.

Es importante destacar que el sector al que represento dentro de la industria nacional forma parte del desarrollo y producción de productos indispensables como son los respiradores, de la generación y transmisión de energía e iluminación para nuevos hospitales o clínicas. También ofrece portfolios de soluciones 4.0 para la asistencia, la medición y la atención en salud de forma remota, innovaciones más que necesarias en este periodo que atravesamos.

A su vez, participa del desarrollo de un programa de educación digital que incluye las computadoras y las soluciones para contribuir con la conectividad, el almacenamiento de información y desarrollo de plataformas.

Todo realizado por empresas nacionales que tienen la capacidad de proveer equipos y sistemas que pueden garantizar soluciones y mejoras en los procesos productivos y son facilitadoras de la transformación digital.

Cómo cámara empresaria nuestra misión es ayudar al desarrollo competitivo de una industria nacional moderna, con sentido de solidaridad empresarial y responsabilidad social. Y en este contexto actual, trabajamos formando un ecosistema integrado por las empresas, los empresarios, el sector de ciencia y conocimiento y los ministerios, para lograr la más pronta y rápida reactivación de todos los sectores que aportan soluciones tecnológicas combinadas para resolver problemas en el mundo real.

Por otro lado, reclamamos por la aplicación del régimen de compras públicas a la industria nacional donde adhieran todas las provincias y municipios por un período de 2 años mínimo, trabajamos en reglamentaciones técnicas, en la ley de economía del conocimiento y en temas relacionados a la exportación/importación, como las licencias no automáticas. También pedimos que siga vigente el ATP hasta que se regularice la situación y se pongan en rápida implementación programas de fomento, incentivos y ayuda financiera para salir de la crisis Covid-19. No hay que perder la oportunidad de revisar el sistema impositivo de carácter regresivo que grava los productos de una forma desmedida de compleja liquidación y atenta contra la cadena de valor del Cluster Pyme, dejando a la industria en posición desventajosa para competir en los mercados internacionales.

Ya hemos avanzado con la Subsecretaría de Economía del Conocimiento para profundizar sobre la aplicación de nuestro portfolio de soluciones 4.0 para ser aplicados al sistema de salud. Además, formamos parte del relanzamiento del plan Juana Manzo y estamos colaborando con ACUMAR apoyando a funcionarios públicos para que tengan una gestión más inteligente, entre otras variadas acciones.

Todo para impulsar el desarrollo y salvaguardar a la industria argentina. Estas medidas tienen hoy un contexto de pandemia y donde todo está dirigido a resguardar a las pymes para que sufran lo menos posible durante esta situación de cuarentena, falta de producción y escasos negocios; pero también tienen el objetivo de que la industria nacional sea un movimiento económico y social que posicione a la Argentina como un país innovador y con una oferta exportable de alta calidad.

El poder económico bajo la lupa

La respuesta de las cámaras que agrupan a grandes empresas ante la propuesta de expropiación de Vicentin es un ejemplo contundente del papel de conducción política de los principales grupos económicos. También es la prueba de la carencia de la vocación de ser partícipes de un proyecto de desarrollo nacional.

Al descubierto dos debilidades del debate público:

* La dificultad para hablar, indagar y cuestionar al poder económico.

* El temor en diferentes ámbitos a reflexionar, estudiar y criticar a los grupos Clarín y Techint.

Las interpretaciones políticas son libres pero los hechos no.

Con muy pocas excepciones en el dispositivo de medios dominantes, los análisis no incluyeron la discusión acerca del poder económico, su responsabilidad en las sucesivas crisis de los últimos 40 años, la oposición a modelos económicos de desarrollo con inclusión social y, fundamentalmente, no se mencionaron a los dos protagonistas principales: Techint y Clarín.

"hacen falta dirigentes empresarios que piensen la economía como instrumento de desarrollo del país y no solamente personal". Señaló que "para que una empresa sea más grande tienen que ganar todos y comer todos, si no es muy difícil".

Burguesía

La pirotécnica política de estos días desplazó entonces el debate central: cómo transitar el camino del desarrollo nacional, como ha intentado en varias oportunidades el peronismo en el poder, sin el sujeto económico privado dinámico del capitalismo: la burguesía, que teniendo en cuenta su recorrido en la economía argentina puede definirse como fallida .

Mario Rapoport, economista e historiador, ha explicado en más de una oportunidad que la debilidad de la burguesía nacional tiene su raíz en componentes históricos cuando la elección del librecambio se impuso en el momento de la conformación de la Argentina moderna, dejando una marca que aún conserva un considerable poder ideológico.

En ese entonces los intereses y grupos de poder hegemónicos durante la denominada Organización Nacional impusieron al liberalismo económico como la piedra angular del progreso argentino.

Rapoport precisa que de ese modo se desechó la posibilidad de un desarrollo económico integral mediante la protección de la industria local y, de esta manera, las clases dominantes argentinas rechazaron el camino proteccionista que, por el contrario, fue adoptado por países como Estados Unidos y Australia, y prefirieron un país para pocos ligado a la producción primaria.

Esto se traduce en conductas rentísticas, ya sea proveniente del campo o de recursos naturales no renovables.

Empresarios

Un dato periodístico que colabora para una mejor comprensión de la identificación de los grupos Techint y Clarín como conducción política del poder económica es precisar dónde surgió esa caracterización.

No fue del mundo de la política, ni del oficialismo ni de la oposición, de otros periodistas, sindicalistas, sociólogos o economistas. Surgió del interior del mundo empresario.

Algunos hombres de negocios están cansados de ser arrastrados a disputas políticas por cuestiones que tienen que ver exclusivamente con intereses de esos dos grupos económicos. Esto no significa que tengan divergencias ideológicas o de modelo económico. Lo que sucede es que algunos ya no quieren participar de batallas políticas permanentes, pero por miedo o por respeto excesivo callan en reuniones de AEA, del Foro de Convergencia Empresarial o de la UIA.

Los empresarios también temen una tapa del diario o una campaña en contra liderada por Clarín. Y otros prefieren el silencio por los abusos de la posición dominante que ejerce Techint en el mercado de laminados de acero (Ternium), que tiene aranceles de protección de la competencia extranjera (en especial de China), cuya consecuencia son precios elevados de ese insumo clave, los cuales padecen automotrices, fabricantes de productos de línea blanca o constructores de desarrollos inmobiliarios.

Tensiones

El escenario del Día de la Independencia, en la Quinta de Olivos, fue una foto, el disparador para identificar por primera vez a esos dos conglomerados como la conducción política del poder económico, lo que quedó demostrado en estos días.

La explicación oficial de esa puesta en escena es que el objetivo era mostrar el acompañamiento de todo el poder político representado por los 24 gobernadores, del G-6 de cámaras del establishment como el rostro del poder económico y de los trabajadores de la CGT. Una exhibición de poder ante una derecha desbocada, que convocaba a banderazos anticuarentena y que estaba lanzada a debilitar el gobierno de Alberto Fernández diciendo que se estaba quedando solo.

Plantear que esa foto era incompleta e insuficiente, puesto que no se puede confiar en que el establishment acompañe un proyecto de desarrollo nacional, cuestión que no debería sorprender, no significa que no exista el G-6 o los grandes empresarios y, por lo tanto, que el gobierno no tenga que dialogar con ellos .

Pero ampliar los participantes de esa foto, con otras representaciones sindicales y otros sujetos económicos (pymes, economía popular, emprendedores, empresas recuperadas) hubiese sido también un mensaje político hacia el establishment y la sociedad.

Vicentin

La reacción inmediata de las cámaras empresarias del establishment ante la propuesta de expropiación de Vicentin es un ejemplo contundente del papel de conducción política de Techint y Clarín. También es la prueba de la carencia de la vocación de ser partícipes de un proyecto de desarrollo nacional; por el contrario, refleja en forma abierta que son jugadores activos para combatirlo.

El rescate de Vicentin es la más reciente bandera de combate del establishment contra el gobierno.

El Foro de Convergencia Empresarial y AEA, dominados por esos dos grupos, difundieron sendos comunicados muy críticos de la iniciativa del gobierno. La UIA también elaboró uno no tan duro pero igual fue de rechazo, lo que tampoco satisfizo a Techint y por eso apuntó contra su presidente, Miguel Acevedo, por tibio y puso bajo tensión la Junta Directiva de la entidad industrial.

El caso Vicentin, con la promoción de la movilización de sectores medios y altos urbanos a una marcha de rechazo y el despliegue de una campaña fake news sobre la predisposición expropiadora de Fernández, tiene una faceta impúdica: la conducción política del poder económico lidera la defensa de un grupo empresario acusado de vaciamiento, desvíos de activos, fuga de capitales, subfacturación de exportaciones, comercialización de parte de la cosecha en negro, triangulación de operación con firmas offshore, fraude financiero y ocultamiento del último balance.

La impunidad para defender semejante desfalco, que involucra a bancos internacionales y hasta al brazo financiero para el sector privado del Banco Mundial (la CFI), tiene un motivo estructural: bloquear la posibilidad de intervención del Estado en el negocio agropecuario exportador, sector estratégico de la economía y generador de rentas muy elevadas.

No sólo es salir al cruce de que el Estado pueda actuar como empresa testigo y diseñar una planificación estratégica de los mercados de cereales y cambiario, lo que dejaría al descubierto el comportamiento irregular de los participantes de esa actividad en materia impositiva, cambiaria y de comercio exterior, sino que busca frenar uno de los eslabones del proyecto de desarrollo nacional que propone Fernández.

El Estado vía YPF Agro incorporando los activos de Vicentin estaría dando el primer paso del modelo que impulsa el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que consiste en crear clusters de desarrollo en el sector primario para sumar valor agregado a la producción, generar un encadenamiento de servicios asociado al sector, impulsando la innovación con investigación tecnológica y una salida exportadora con ingresos de más dólares que los conseguidos sólo con despachos de materias primas sin procesar.

YPF con el petróleo, YPG Agro en el sector clave de la generación de divisas y una eventual YPF minería, en la extracción y producción del litio, sería uno de los lados del cuadrante del modelo de crecimiento y desarrollo que postula el gobierno.

En el conflicto abierto por Vicentin es donde aparece sin maquillaje el rostro de la conducción política del poder económico, que no sólo no está comprometido sino que combate la construcción del sendero para el desarrollo nacional.

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